La legitimidad del INE en peligro

Petición por la legitimidad del INE

Corre en las redes sociales un sitio para que la gente firme solicitando la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE. Razones no faltan

LIC. ROSA ICELA RODRÍGUEZ,
SECRETARIA DE GOBERNACIÓN:

No puedo creer la torpeza. Para hacer tranzas, hay que tener un mínimo de agudeza intelectual para que no lo cachen. Ahora resulta que el chofer de la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, ha sido apoderado de la empresa Corporativo Zeg, proveedor de materiales electorales, según reportó el diario Reforma (19/10/2026).

Se trata de Jonathan Navarrete Torres. Y no es que doña Guadalupe desconozca su pasado, pues cuando ella estuvo al frente del órgano electoral de Sonora, Corporativo Zeg obtuvo contrataciones. No es este el único caso de conflicto de interés, pues a la llegada de Taddei al INE en 2023, designó como director de Administración a Octavio García González, quien tuvo vínculos comerciales con Cajas Graf, otro proveedor de materiales electorales; en abril pasado presentó su renuncia.

Si solo éstos fueran los pecados de la consejera presidenta, pues tal vez -y solo tal vez- se le podría dar tiempo para la corrección, pero a lo largo de su gestión han sido uno tras otro los tropiezos que merman la imparcialidad del INE y, por ende, su legitimidad y confianza ciudadana.

Doña Guadalupe nunca ha logrado el consenso con los demás consejeros en cuanto a los nombramientos clave dentro del INE, de tal suerte que ha venido funcionando con encargados del despacho. Pero ni así ha logrado una gestión fluida, pues por la Secretaría Ejecutiva -la oficina más importante del INE- han pasado cinco funcionarios en tan solo tres años. Recientemente, el Tribunal Electoral le sacó las castañas del fuego y la facultó para hacer los nombramientos directamente, lesionando el principio de colegialidad del INE; no es de extrañar, ya que el Tribunal es otro órgano colonizado por la 4T.

Y en su falta de respeto a la colegialidad, a la presidenta consejera le da por convocar sesiones de manera virtual, siendo que los consejeros están en el mismo edificio y ahí se encuentran para debatir todos y cada uno de los temas. No es la única vez que Taddei se brinca las trancas: cuando se discutía la Reforma Electoral de la doctora Sheinbaum, doña Guadalupe tuvo a bien enviar un documento de observaciones técnicas, sin antes haberlo consensuado con el resto de los consejeros. Estos últimos enviaron al Congreso un desmentido, indicando que lo desconocían por “lo que no refleja una posición institucional”.

Tampoco ha podido Taddei conservar la principal fortaleza del INE que es el personal de carrera; a la fecha han “renunciado” 836 colaboradores. Como si una preparación tan especializada pudiera improvisarse.

A lo anterior cabe sumar una serie de decisiones inconvenientes que ha logrado con el apoyo de seis consejeros que le son casi incondicionales, ignorando las observaciones de los otros cuatro. Cuando se abordó el caso de las boletas “planchadas”, en vez de tomar una determinación, Taddei dejó la decisión a las juntas distritales. ¿Se imagina el desorden que en algunos distritos las tomaran como buenas y en otros como inválidas? La decisión no era muy difícil: una boleta planchada no puede entrar en la urna, luego entonces, la probabilidad de que hayan sido agregadas a posteriori era muy altas. El Tribunal Electoral tuvo que salir a enmendarle la plana y dar las boletas planchadas como no válidas.

Para que no hubiera duda de dónde están sus lealtades, doña Guadalupe y su bloque se opusieron a la compulsa de las personas que se registraban como observadores electorales contra otros padrones relevantes, como el de simpatizantes de partido o empleados de gobierno. Esto da la oportunidad a que los Servidores de la Nación se inscriban como observadores y, de pasadita, presionen a los electores con amenazas sobre la pérdida de los programas sociales.

El trato que el INE ha otorgado a las organizaciones que aspiraban a ser partidos no ha sido parejo. A SOMOS MÉXICO le quitó el nombre del país, como si el PRI o el PAN no llevaran la palabra nacional. Luego les rechazó el logo de SOMOS con un mapa de la República y finalmente le impuso que el color rosa no fuera el preponderante.

El trato hacia los representantes de partidos de oposición ha sido ríspido. En agosto pasado, por ejemplo, doña Guadalupe amenazó con expulsar al representante del PRI, incluso con el apoyo de la fuerza pública, porque le parecieron demasiado vehementes sus exposiciones.

Pero tal vez la omisión más grave que ha tenido el INE es la falta de acción con respecto a las pre-precampañas de MORENA. Ni una palabra sobre la violación a la ley bajo el pretexto de que los pre-precandidatos no mencionan la palabra “votar”, siendo que están alterando las condiciones de equidad en la competencia. De la revisión de los gastos de tales pre-precampañas ya ni hablamos.

Tengo la impresión de que Taddei no tiene claro dónde está parada y cree que es la jefa de cualquier dependencia de gobierno donde puede dar órdenes como mejor le parezca. No es consciente de la pérdida de imparcialidad, equidad y legitimidad que ocasiona.

Corre en las redes sociales un sitio para que la gente firme solicitando la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE. Razones no faltan.

+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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