Yo Campesino / La debacle


Gobierno gasta más de su ingreso con déficit superior al 4 por ciento en cinco años
Lo que se esperaba, las calificadoras ya bajaron a su último escalón la deuda soberana de México antes de declararla basura luego de que en cinco años, su desequilibrio fiscal se mantiene por arriba del cuatro por ciento derivado de que gasta mucho más de sus ingresos y de que no crecemos y el deterioro fiscal va en aumento.
Es decir, México puede ser declarado insolvente, se cierren los canales de crédito, le sea exigible el pago de los documentos (ya casi basura) de su deuda y se produzca un fenómeno mayor al ocurrido con el error de diciembre de 1994 con una masiva fuga de capitales colocados en papeles gubernamentales.
En una nota prácticamente marginal que muestra que la 4T influye en uno de los principales medios financieros se lee que la calificadora HR Ratings redujo la calificación de largo plazo de la deuda soberana de México de BBB+ a BBB con perspectiva estable por el “deterioro de los balances fiscales, el bajo crecimiento económico y las mayores presiones sobre el endeudamiento público”.
La misma calificadora ratificó la nota de la deuda a corto plazo HR3 (G) esta calificación ofrece baja seguridad para el pago oportuno de obligaciones y mantienen un alto riesgo crediticio. Son susceptibles a caer en default y advirtió que “los desequilibrios fiscales continuarán por los próximos años ante la rigidez del gasto público y el crecimiento de las erogaciones fiscales a un ritmo superior al de los ingresos”.
En suma, en el exterior no ven que el gobierno de México tenga la intención o la capacidad de gastar mejor, aumentar sus ingresos vía crecimiento económico ni mucho menos disminuir deuda como lo muestran los últimos cinco años en que su deuda se fue al doble. Y eso pone en duda su capacidad para afrontar sus responsabilidades crediticias.
Para HR Ratings el año fiscal de México cerrará con un déficit del 4.6 por ciento y lo que es peor, 2027 se ve en igual perspectiva y con ello se cumplirá un sexenio de alzas en deuda y caída en el crecimiento, aunque esto último según dicen en la mañanera, no tiene mayor relevancia aunque sea lo primordial si se quiere que un país sea grande y su población prospere.
Y es que a pesar del demagógico “no habrá más ni aumentarán impuestos” y se intentarán incrementar los ingresos con el aumento de los derechos, se limitarán deducciones y cambian retenciones, no será suficiente y la muestra es que sin cambiar punto ni coma, la oficialía de partes del gobierno que está en San Lázaro, aprobó préstamos por casi dos billones de pesos.
En lo fiscal le aprobaron endurecer las reglas para empresas de mayores ingresos, baja el nivel de amortización de pérdidas fiscales y reduce márgenes para reducir intereses, además de contemplan retenciones sobre ingresos brutos del 2.1 por ciento para plataformas de transporte y reparto y de 2.5 por ciento en operaciones de comercio electrónico, medio que además se hará obligatorio pues con ello hay menos posibilidades de elusión.
Y está bien que busquen aumentar los ingresos aunque al final pueda tener repercusiones negativas derivadas de la informalidad que pega directamente en el ISR, el problema está en el gasto, en saber para qué quiere la 4T más dinero, si es para inversión y crecimiento o simplemente para atender sus urgencias electorales que la sostengan en el poder.
Ese es el verdadero problema que no sólo vemos los mexicanos sino las calificadoras internacionales que se fijan mucho en que de los 10 billones 636 mil 488 millones de pesos del ingreso programado para 2027, 1.7 billones son con cargo a deuda interna y 13 mil 500 millones de dólares es el techo autorizado en deuda externa.
Eso es casi el 17 por ciento del ingreso programado y con ello “amarra” la mayor deuda histórica que se conozca, incluyendo los 70 años del PRI y los restantes de la alternancia neoliberal.
Para colmo el Fondo Monetario Internacional que maneja el odiado imperialismo o capitalismo, advierte que contra el optimismo cuatrotero, lo cierto es que la nueva relación comercial con Estados Unidos y las reformas legales realizadas en México a contrapelo de las peticiones de la iniciativa privada nacional y extranjera, ya causan estragos no sólo debilitando la integración hemisférica sino también generan incertidumbre que espanta las inversiones en nuestro país, algo que se ha dicho desde el principio.
A eso se debe según el FMI que las revisiones anuales del T-MEC “generan mayor incertidumbre y acortarán los horizontes de planificación, retrasarán decisiones de inversión y gestión en cadenas de suministro”, en suma, menos inversiones y expectativas de crecimiento para nuestro país.
Claro frente a este panorama que para muchos es preocupante y más cuando en el Consejo Coordinador Empresarial hablan ya no hablan de corto sino de mediano y largo plazos para aterrizar inversión, para el mediano Edgar Amador la consolidación fiscal no debe verse por resultados de un ejercicio sino por su trayectoria de mediano plazo, lo cual nos dice que para él los cinco o seis años de que habla HR Ratings, como reza el tango, no son nada.