Yo Campesino/ Qué tristeza


*Cancelan visita a México dignatarios de otros países incluyendo el nuestro
“Dios no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes”: León XIV
A la decisión de la presidenta de México de no asistir a la inauguración de la Copa del Mundo en el estadio Azteca, fue secundada por su homólogo de Sudáfrica Cyril Ramaphosa y como él, otros dignatarios ya cancelaron su visita a nuestro país. Aún está viva la asistencia del Rey de España.
En medio de un ambiente que desde palacio Nacional se insiste en crispar a la sociedad para confrontar a un gobierno que parece más una secta contra todos los demás, cancelaciones, inundaciones, marchas y plantones se inaugurará un mundial de Futbol cuya característica será el lucro y la exclusión.
Un ambiente opaco rodea lo que en otros años fue algarabía y expectativas por ver a un equipo mexicano trascender en la justa mundialista; los bloqueos en calles y avenidas junto con la lluvia y los discursos para repartir culpas contribuyen a ensombrecer el ambiente.
Ya ni siquiera la presidenta del país anfitrión de la etapa inaugural asistirá para no recibir el caluroso saludo de agradecimiento por el dinero gratis que decenas de miles de mexicanos le darían.
Y para completar, quien anunció su presencia por ser el contrincante de la selección de México, de plano dijo que siempre no estaría y canceló de última hora su asistencia; el mandatario surafricano Ramaphosa prefirió quedarse en su país ante el vacío presidencial que le harían en el estado Azteca.
Más aún, la “fiesta” pasada por agua tendrá la ausencia de la máxima autoridad del país que tras anunciar su asistencia en el Zócalo para en un baño de pueblo presenciar en una pantallota el juego inicial, puso en duda su asistencia y a la mejor se irá a una plaza de las 16 alternas, que tengan un ambiente más controlado y seguro.
Eso a pesar de que debe haber en el país más de 42 millones de mexicanos agradecidos por la recepción de dinero gratis de alguno de los programas sociales que se abultan cada vez más en el presupuesto y que, de acuerdo con la 4T, le aseguran una respuesta positiva en las urnas.
Por eso se ve más triste lo que pasa en el país no sólo porque desde palacio Nacional se reconoce que Estados Unidos podría venir primero, por unos presuntos cómplices del crimen organizado, luego por otros y luego por otros hasta convertir al sistema judicial de ese país en el gran elector de México, lo cual, de entrada, es el reconocimiento de la gran contaminación delincuencial que hay en las esferas del oficialismo.
Luego, se busca a culpables de las manifestaciones que en el discurso oficial no existen y son un mito genial creado por los ultraderechistas que sumados a los ultraizquierdistas pretenden sabotear al gobierno excepcional de grandes logros como es el de la 4T.
Y como en el régimen no se aceptan culpas ni responsabilidades de fracasos y decisiones centralistas, hay que acusar a los de enfrente o a los cómplices de otros tiempos como los de la CNTE con quienes aprendieron el método del chantaje para obtener canonjías, sumisiones y… dinero.
Triste que no se acepten fracasos para enmendar el camino y por el contrario, se busque con la confrontación y acusaciones directas y al aire distraer la atención de las propias culpas, no importa si con ello se daña a personas, instituciones u organizaciones.
Pero si no fuera suficiente, hay que mentir para que “algo quede” y se intente hacer creer que en México “no pasa nada”, no hay problemas o “bueno si, algunos” pero nada que enrarezca el presente o el futuro cercano, aunque no haya certeza económica ni clima propicio para la inversión.
Peor cuando en la plaza pública gritan que los “culpables” de los males de México, sean los injerencistas que se atreven desde el exterior a acusar a impolutos rufianes cuatroteros vestidos de políticos de tener nexos con el crimen organizado con quienes presumen fotografías, les dan abrazos y muestras de “respeto”.
De la violencia, madres buscadoras, secuestros, asesinatos, falta de medicamentos, inundaciones, abandono institucional al mueble urbano y demás, mejor ni hablamos.
Tristeza porque viene un mundial para ricos, con boletos de difícil acceso incluso para clasemedieros y televisoras cooptadas por permisionarios que por todo cobran. Qué triste. Seguramente ha de ser por los cielos grises y la lluvia.