¿Disminuye la violencia?


Así las cosas, la violencia letal que sufrimos en México ha disminuido en el corto plazo, pero sus niveles tan altos impiden hablar de una pacificación estructural del país
C. MARCELA FIGUEROA FRANCO,
SECRETARIA EJECUTIVA,
SECRETARIADO EJECUTIVO DEL SISTEMA
NACIONAL DE SEGURIDAD PÚBLICA:
Cuando los problemas son tan grandes, vale la pena verlos también con otros ojos y desde distintos ángulos. Eso es lo que hizo México Evalúa (ME) con el anuncio hecho por el Gabinete de Seguridad y la propia presidenta Sheinbaum. Me refiero a que dicho Gabinete afirma que ha habido una disminución del 51% del delito de homicidio doloso entre octubre de 2024 y junio de 2026, atribuyendo tan buena cifra al éxito alcanzado por la Estrategia de Seguridad en cuanto al debilitamiento operativo del crimen organizado.
La cifra del 51% es controvertible por la forma en que es presentada, máxime que el número de homicidios reportado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública tiene tres mil menos casos que el INEGI. Esto es, mientras el primero se basa en lo que reportan las fiscalías, el segundo acude al número de actas de defunción.
México Evalúa no pretende desacreditar los avances logrados, sino medirlos con rigor para tener claro cuándo se está hablando de una reducción y cuándo de una pacificación sostenible. No es lo mismo.
“El modelo de seguridad actual,” dice el reporte, “descansa sobre dos supuestos no comprobados de forma concluyente: que la evolución de un sólo delito —el homicidio doloso— basta para evaluar la violencia letal, y que su reducción se explica por una política específica”, es decir, por la actual Estrategia de Seguridad.
México Evalúa no es la única organización que ha alertado sobre las limitaciones de utilizar el homicidio doloso como indicador único de la evolución de la violencia. Por ejemplo, no contempla masacres, asesinatos con tortura, fosas clandestinas y destrucción de cadáveres, como sí lo hacen los estudios de Causa en Común; o sea, qué tipo de asesinatos y por ende de violencia es de la que estamos hablando.
Para determinar si hay una relación de causalidad entre la Estrategia y la disminución de los homicidios, ME dio a la tarea de incorporar y analizar los homicidios culposos, personas desaparecidas y delitos que atentan contra la vida como parte de la violencia letal. Pero para que no nos engañemos con los porcentajes, recordemos que el nivel de violencia aumentó de manera constante en los últimos años y que la cifra de disminución (51%) es en comparación con el inicio del sexenio. Así pues, al agregar las categorías arriba descritas, la tasa de violencia letal es 26.1% por encima del nivel de 2015, año en que empezaron los reportes oficiales; o sea, falta mucho por andar
Otro aspecto analizado por ME fue el ver si existía una relación causal entre el descenso del homicidio doloso y el debilitamiento operativo de las organizaciones criminales. Para ello analizó las intervenciones del gobierno, pero agregó seis resultados operativos: detenciones, armas de fuego y vehículos asegurados, kilogramos de droga decomisados, laboratorios destruidos y litros de combustible recuperados. Lo que se encontró, doña Marcela, es que el gobierno enfoca sus intervenciones en lugares donde la violencia predomina, pero el descenso de asesinatos también ocurrió en estados donde no hubo tantos operativos. Luego entonces, no hay una correlación entre operativos y la capacidad operativa del crimen organizado.
Lo que definitivamente debe llamar la atención de las autoridades es que, como dice ME, la violencia se transforma a lo largo del tiempo. Así tenemos que desde 2015 a la fecha, otros delitos contra la vida han crecido 197%; el número de personas desaparecidas se ha incrementado 127% y los feminicidios 53.5%.
ME se dio a la tarea de indagar cuánta violencia hay, de qué tipo y dónde, además de analizar las cifras con una visión de largo plazo partiendo de 2015. Así pues, si se desagrega la violencia letal por entidad federativa, tenemos que 11 de ellas están muy por encima de la media nacional y 22 arrojan un incremento constante, como Quintana Roo (143%), Nayarit (140%), la CDMX (122%) y Oaxaca (110%). Mención especial recibe Colima, estado que tiene una tasa 6.3 veces mayor que la media nacional y siempre ha presentado una tendencia ascendente; comparada con 2015, su violencia letal se ha incrementado 371%. Pero hay más: “en la mitad de las entidades donde el homicidio doloso se redujo desde 2015, se agravó la letalidad total”.
Del lado amable tenemos que las cinco entidades con mayor disminución de violencia letal son Coahuila (-49%), Tlaxcala (-48%), Querétaro (-39%), Guerrero (-32%) y Durango (-29%).
A nivel nacional, en lo que va del año, México tiene una violencia letal (con todas las categorías consideradas) de 22.1 por cada 100 mil habitantes; aun cuando ha mejorado del 30.2 que mostraba en 2024, sigue siendo una tasa muy alta.
Así las cosas, la violencia letal que sufrimos en México ha disminuido en el corto plazo, pero sus niveles tan altos impiden hablar de una pacificación estructural del país.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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