Yo Campesino / ¡Aplastante!


Peso de la deuda nos lleva al precipicio ¿irremediablemente?
El hecho de que el gobierno de la 4T se moderara en sus previsiones de crecimiento es un signo de “honradez financiera” pues reconoce por fin que la recaudación no será suficiente para afrontar los requerimiento de gasto y que debe reducir a como de lugar sus niveles de endeudamiento so pena de que antes de dos años, se llegue a una gran crisis. Si el débito alcanza el 60 por ciento del PIB, México vivirá una debacle sin precedentes.
Tal vez sería bueno asumir el costo político de cancelar diversos programas sociales, subsidios a obras que no tienen viabilidad financiera y entonces sí, aplicar los ahorros de que habló la 4T antes de asumir el poder; de otra manera, si se sostiene el actual ritmo de gasto, nos vamos a hundir.
Eso lo saben en el gobierno, hasta el mediocre secretario de Hacienda Edgar Abraham Amador Zamora quien en algún momento debe renunciar si no tiene los calzones para implementar una política económica que suelte lastre político y con números logre la consolidación financiera primero y luego, si hay tiempo, baje la deuda externa que hoy con lo programado supera el 55 del Producto Interno Bruto, un PIB que además, no crece.
Y ese es el tema, no crecemos porque en su terquedad o ignorancia la 4T no se atreve a invertir, a aplicar criterios económicos-financieros antes que los políticos de conveniencia electoral y de protección a los saqueos realizados por sus destacados miembros, o sea proteger y justificar la corrupción que sólo en la interacción de 6.5 millones de ciudadanos con la autoridad, alcanzó su máximo nivel de cinco mil 400 pesos y suma más de 25 mil millones de pesos que son nada frente a los cientos de miles que se pierden en los atracos públicos como Segalmex o el robo y fraude con combustibles, más allá del reparto de contratos en obras públicas.
Hasta se llegan a espetar frases despectivas cuando se habla de crecimiento económico cuando este es básico incluso para el crecimiento de regímenes “revolucionarios o progresistas”, izquierdosos tipo rábano porque son rojos por fuera pero blancos por dentro, por eso a los cuatroteros que pregonan austeridad les encantan los “malditos” satisfactores y lujos que da el capitalismo a quienes tienen dinero bien o mal habido.
Y es que saben a pesar de su ignorancia y soberbia que sin crecimiento económico no hay desarrollo, no hay país que resista no caer en endeudamiento, ese que a partir de 2018 se aceleró en un régimen que prometió demagógicamente no pediría prestado y desterraría la corrupción y que sin embargo nos dejó casi ocho billones más en el déficit y se pasó de pagar 500 mil millones de intereses a casi un billón de pesos anuales porque además el débito se contrajo a tasas por arriba del 10 por ciento.
Hoy, el pago de intereses de la deuda que llega a 20 billones de pesos es de alrededor de 1.6 billones de pesos, mientras que todos los programas sociales incluyendo las pensiones del bienestar llegan al billón de pesos.
De hecho, el nuevo techo de endeudamiento de 1.7 billones de pesos donde no se agregan los créditos que asumirán por su lado Pemex y CFE, sólo servirán para pagar intereses, lo cual revela que la nueva deuda sirve para pagar intereses de la ya contraída y no hay dinero para inversión y compromete el llamado gasto social.
Por eso es que rascan debajo de las piedras, cancelan gastos necesarios y hasta la frenan la modalidad 40 con lo cual nos van a propiciar generaciones de pensionados viejos y pobres.
De ahí los apretones al capital, a la inversión, al turismo, a todo lo que pueda generar ingresos al fisco en lo inmediato, pero no prevén que como ya ocurre, esas regulaciones, apretones y cancelaciones traen consecuencias negativas al mediano plazo pues empobrecen a la sociedad, a la economía donde ya es motor de consumo los programas sociales, el dinero gratos que propia consumo pero no crecimiento ni desarrollo.
Todo lo saben en la 4T y como no tienen imaginación, no toman medidas serias para dejar de gastar miles de millones en subsidiar y mantener obras cuya viabilidad financiera fue negativa desde que se proyectaron o como antes, hacer selectivos los programas sociales para que sus beneficiarios sean sólo aquellos que los necesiten o merezcan como en el caso del apoyo a los jóvenes que ni trataban no estudian o a los niños aplicados o a los mayores pobres y no también a los ricos.
Y como no lo hacen entonces debemos pensar en el proyecto perverso ideológico de masificar la mediocridad y la pobreza de la masa obediente y agradecida que paga su propia mediocridad con el agradecimiento a un régimen que se niega a trabajar por el avance de un país que cuando era proyecto neoliberalista soñó en pasar del tercer al primer mundo, a convertirse en potencia mundial como lo fue en el virreinato.
Por lo pronto, aguas, si llegamos al 60 por ciento del PIB en deuda como lo prevén las calificadoras internacionales, vamos a vivir escenarios como con Miguel de la Madrid o Ernesto Zedillo con inflaciones desproporcionadas, devaluaciones, desempleo y un país en quiebra, pero además, dominado por el crimen la corrupción y la impunidad.