¿Anticorrupción en serio?

anticorrupccion en serio

Y ya que la Cámara de Diputados está tan interesada en el combate a la corrupción, ojalá convenzan al nuevo titular de la ASF, Aureliano Hernández Palacios, de que le eche muchas ganas a las auditorías de desempeño

DR. RICARDO MONREAL ÁVILA,
LÍDER DE LA BANCADA DE MORENA,
CÁMARA DE DIPUTADOS:

+ Corrupción: putrefacción,
descomposición, deshonestidad.

Diccionario de la Real Acadmia

Por lo que se ve, el segundo piso de la 4T se toma un poco más en serio del combate a la corrupción. Lo digo porque ayer se aprobaron reformas a las Leyes de Fiscalización y Rendición de Cuentas de la Federación y la de Coordinación Fiscal; la promulgación fue por unanimidad, lo cual significa que la oposición se sumó a la voluntad de aumentar las capacidades de la Auditoría Superior de la Federación y no quedarse esperando a que la corrupción se barra como las escaleras.

Desde luego que todo lo que sea para que en este país se manejen los dineros del erario con el orden y pulcritud debidas merece la aprobación ciudadana; sin embargo, me quedaron algunas dudas que ojalá pueda esclarecer para mis lectores y un servidor.
Hasta donde entiendo, la ASF tiene la facultad de auditar los recursos que cualquier ente -dependencia federal, organismo, municipio, estado- reciba de la federación. Y, de hecho, hace dos días la Suprema Corte de la Nación emitió jurisprudencia al respecto, en el sentido de que las auditorías estatales no tendrán atribuciones para hacer tales auditorías a menos de que exista un convenio de coordinación. Bien, cada uno que haga lo que le toca; no vaya a ser que en los estados se pongan de acuerdo…

Una de las modificaciones relevantes es que las auditorías no se circunscriban a los planes anuales y que, si existe una denuncia anónima, la ASF pueda correr a revisar qué tan sustanciada está tal denuncia y así reducir su tiempo de respuesta. No me lo tome a mal, pero eso de las denuncias anónimas se presta a muchas revanchas políticas. Entiendo que la ASF quiera fortalecer su actuación, máxime con la negligencia y omisiones con las cuales se condujo el anterior auditor; también me dirá usted, don Ricardo, que el que nada debe, nada teme, pero como sea es un mal trago y más si la acción de la ASF trasciende a los medios.

También hasta donde entiendo, cuando la ASF hace una auditoría y algo no le cuadra, primero hace una “observación”; si ésta no es respondida completa y adecuadamente, emite una “solicitud de aclaración”. De acuerdo con las modificaciones a las leyes, este último paso quedará eliminado y lo celebro. Las cuentas deben estar claras a la primera; si por ahí se va un detalle, pues que se desembrolle a la primera observación. Y para que no quede duda, ahora la ASF podrá imponer multas a los funcionarios que no le hagan caso.

Además, entre tantos ires y venires de documentos y de tener que esperar a un ciclo determinado de auditoría, se van expedientes importantes. En el primer caso podemos citar las lagunas que la ASF encontró en el último año de gobierno de Alfredo del Mazo, en el Estado de México; él concluyó en 2023 y es fecha que no se explica fehacientemente el destino de mil millones de pesos que se dedicaron a obras de agua. Otro caso dudoso es el de la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López, quien -con razón- se ha negado a informar a la auditoría estatal el destino de 900 millones de pesos; pero como la ASF no la ha incluido en su ciclo de auditorías, pues el asunto sigue en la obscuridad.

Lo que no me queda claro es cómo se va a coordinar la ASF con la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno. En teoría, esta última tiene un pie dentro de cada dependencia a través de los Órganos de Control Interno y son los que deben revisar cotidianamente el ejercicio del gasto. ¿Qué va a pasar si dicho órgano valida el ejercicio presupuestal de la dependencia y luego viene la ASF y se encuentra con fallas?

Y ya que la Cámara de Diputados está tan interesada en el combate a la corrupción, ojalá convenzan al nuevo titular de la ASF, Aureliano Hernández Palacios, de que le eche muchas ganas a las auditorías de desempeño. Lo digo porque luego pasa de que las cuentas de los dineros están aceptablemente claras, pero no hay indicadores de éxito de los programas, ni metas específicas a alcanzar. Eso también es tirar el dinero a la basura; los programas sociales son el mejor ejemplo.

En cuanto a las auditorías especializadas, creo que la ASF se va a topar con pared, pues los entes que manejan montos enormes de recursos que están, como dirían los gringos, off limits. Me refiero a que difícilmente, si no es que nunca, podrán auditar las obras a cargo de militares y las empresas productivas del Estado. Si de veras quieren combatir la corrupción y promover la rendición de cuentas, deberían empezar por prohibir que los expedientes queden sellados, como es el caso de las construcciones de Dos Bocas, el AIFA y el Tren Maya.

+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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