Yo Campesino / Farsantes de cuarta


• Nos pintan un país tan inexistente como su austeridad y decencia
Son tan mentirosos nuestros gobernantes que difícilmente se les puede creer que el número de asesinatos haya disminuido 48 por ciento sobre todo cuando las encuestas de percepción de inseguridad se mantienen en 70 por ciento y las de corrupción en 68 por ciento.
El mismo hecho de que se den asesinatos de “alto impacto” donde presidentes municipales y periodistas no son ajenos y el que las estructuras de los cárteles conserven su operatividad casi al 100 por ciento, desmiente la versión oficial en relación a la mejora en seguridad.
Peor si se atienden las continuas declaraciones-amenazas procedentes de “oficinitas” ubicadas en Nueva York, Estados Unidos desde donde se afirma que en México gobiernan los criminales, nada más ellos, donde desde luego se integran los prominentes, exitosos y honorables políticos mexicanos encumbrados en el poder federal, ya sea del Ejecutivo o Legislativo.
Esos reclamos del extranjero que curiosamente coinciden con la percepción o seguridad de los mexicanos de que hay algo o mucho podrido en el gobierno federal, tienen qué ver no sólo con la exportación de drogas, especialmente metanfetaminas y fentanilo “cocinados” en México, preferentemente en Sinaloa donde el gobernador Rubén Rocha Moya no estaba enterado, como tampoco lo estuvo el visitante frecuente que despachaba como monarca en palacio Nacional.
Claro que aparte de la evidente protección a esas ilícitas actividades, de la cercanía presidencial a la familia de los criminales a quienes por decreto debería tenérseles respeto, decirles “señores” y referirse a ellos por su nombre de pila, no hay “pruebas contundentes” de este lado de la frontera que incrimine a ningún alto funcionario cuatrotero con la delincuencia organizada.
Ni siquiera es prueba de que se protege al crimen el hecho mismo que se presume hoy de baja en el número de asesinatos gracias a la captura de más de 50 mil “generadores de violencia”, pertenecientes a los ejércitos de los cárteles delincuenciales de los que “nadie” tuco conocimiento, incluyendo a los generalotes de alto rango ni mucho menos al ignorante que se pasó seis años haciendo “amigos” en la delincuencia.
Tampoco debe ser motivo de duda o prueba el hecho de que presuntos implicados en la red del huachicol que incluye robo de petróleos crudos, especialmente ligeros, “exportación” por aduanas marítimas y terrestres para ser refinados al otro lado de la frontera para luego traerlos como lubricantes y pagar una miseria de impuestos para “lavarlos” y venderlos en la red de gasolineras “oficiales” y privadas, no sean tocados ni con la hoja de una indagatoria ministerial.
Y menos se les va a tocar o requerir si se trata de funcionarios o militares de alto rango que se desempeñaron en la anterior y actual administraciones, incluyendo a empresarios apalabrados con la 4T como los Carmona o los Cantú que con pipas y barcos facilitaron el negocio que a estas alturas supera el billón de pesos en robos y fraude fiscal.
No obstante lo palpable del hecho que sirvió para financiar campañas electorales y donde los delincuentes “comunes” se mostraron orgullos con sus socios políticos, no pasa nada, corrupción pura, connivencia de criminales con diversa chaqueta que por alcanzar dimensiones trasnacionales, interesaron a la justicia estadunidense; de allá llegó el “pitazo” y ya no pudieron otorgarse, como es la regla en Morena, la respectiva impunidad e inmunidad.
Este gigantesco negocio del mismo nivel que el de la producción y tráfico de drogas afectó a las estructuras de justicia de Estados Unidos, donde notaron que dinero ilícito o inexplicable, transitaba por su sistema financiero.
Se calculó que hace un trienio circulaban por los de Estados Unidos, un promedio de 100 mil millones de dólares ilícitos, convirtiendo a ese sistema financiero en una gigantesca lavadora en la que participaron criminales mexicanos.
De todo eso hay pruebas, tanto que al primer raspón, cayeron tres bancos mexicanos que ya desaparecieron pero sin que a los dueños se les abra una carpeta de investigación, tal vez por que son “cercanos” al profeta de la 4T como ocurre con Vector que manejó incluso dinero mal habido del odiado Jenaro García Luna pero de lo cual no se dio cuenta el entonces titular de la UIF, en enérgico y vividor Pablo Gómez.
Por eso es difícil tomar por verdad lo que nos dicen desde palacio, yo no les creo, son farsantes que han hecho de los pobres su estrategia política y de la verborrea la vil esgrima de la demagogia mientras que la austeridad s ele olvidó para despacharse del presupuesto y la deuda a niveles no conocidos de la corrupción donde priistas resultan creaturas de pecho.
Porque a pesar de las dádivas cada vez somos más mexicanos que no nos tragamos la “realidad” alterna que nos pinta todos los días la cuarta.