Reprobados en educación

Peprobados en Educacion

Yo hubiera esperado que la presidenta declarara que sentía gran preocupación por el estado de la educación, que tomaría cartas en el asunto de manera inmediata, pero no. Como que a la 4T le gusta que el pueblo siga en la ignorancia

LIC. MARIO DELGADO,

SECRETARIO DE EDUCACIÓN:

               México estuvo a nada de no participar en la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés), porque al anterior inquilino de Palacio Nacional le sacaba ronchas. Fue gracias a un amparo concedido a Educación con Rumbo que se llevó a cabo.

Tal como lo esperaba y se lo comenté en entregas anteriores, los resultados de PISA 2025 son muuuuy negativos. Claro, si esto no alarmó a nuestra mandataria, imagino que menos a usted, pero lo cierto es que vamos como los cangrejos, para atrás.

Veamos que dijo la presidenta Sheinbaum ayer en la mañanera sobre el desempeño de los niños mexicanos en la prueba PISA.

“Siempre hemos dicho que la misma prueba para todos los países tiene sus limitaciones, por las características de cada país,” expresó doña Claudia. Que me disculpe, pero esto es un sofisma. Las Matemáticas son iguales en todo el mundo; las sumas, las restas, multiplicaciones y demás operaciones son idénticas aquí y en China. Todo se reduce a si los niños entienden y saben aplicar las operaciones.

Veamos los resultados un poco a detalle, en el entendido de que México está lejísimos de los promedios de la OCDE. En comprensión lectora, nuestro país arrancó con 425 puntos cuando empezó a participar en la prueba PISA allá por el 2008 y se mantuvo sobre esa marca hasta 2015, lo cual ya de suyo es negativo pues no hubo mejora en siete años. Es en 2022 cuando esta habilidad comenzó su descenso y en la última prueba llegamos a 407 puntos, o sea, estamos peor que en 2008.

En Matemáticas se repite el patrón. Hace 10 años, la puntuación alcanzada fue de 408 puntos y desde ahí vino una tendencia a la baja para llegar en esta última prueba a 388. En Ciencias, México se ha mantenido estable en su bajo nivel con 414 puntos.

Las cifras anteriores no sólo nos comparan contra el resto del mundo y nos dejan en un pésimo sitio, sino también nos hablan de cómo ha evolucionado la calidad educativa en las dos últimas décadas. Y pues con la pena que va para atrás. Así las cosas, México ocupa el lugar 37 de 38 países que conforman la OCDE.

Ahora veamos otro paquete de resultados. Aquí y ahora, 50% de los alumnos no alcanzan el nivel mínimo en lectoescritura; leen, pero no entienden que están leyendo. Para el caso, como si fueran analfabetas y lo digo con respeto y desesperación. En Matemáticas nuestros niños están peor: 70% de los alumnos no pueden hacer operaciones básicas; y, para terminar, en Ciencias 50% de los estudiantes no tienen la capacidad mínima.

Hay otro dato alarmante. En Ciencias, la prueba PISA muestra que hay una brecha importante entre estudiantes de solvencia económica y los de escasos recursos. Eso no debiera ocurrir, aunque sabemos por qué: si muchos planteles públicos no tienen baños, mucho menos talleres o laboratorios. Así, la educación en vez de ser un factor de igualdad social se convierte en un diferenciador.

La presidenta se consuela con que la capacidad de lectoescritura disminuyó en todos los países; perdón, pero mal de muchos… Y el pretexto de la pandemia tampoco vale; desde muchos foros se insistió a la SEP y al gobierno que había un gran rezago educativo y nada se hizo al respecto.

En los últimos 20 años ha habido tres reformas educativas hasta llegar a la actual Nueva Escuela Mexicana, don Mario.  Lo que llama la atención es que con la primera reforma hubo una cierta mejoría y la situación se descompuso con la reforma de la 4T. La educación no es solo cobertura y becas, también se trata de la calidad, porque de otra manera se está engañando a la sociedad. ¿De qué le sirve a un estudiante terminar la secundaria si al llegar a la preparatoria se topa con pared?

La política educativa tiene que hacerse cargo de que no reprobar a ningún alumno no está dando beneficios, mucho menos a los propios estudiantes. ¿Por qué no fomentar la cultura del esfuerzo para que los niños se apliquen?

Asimismo, la autoridad tendría que fajarse los pantalones con el Sindicato de Trabajadores de la Educación y, sobre todo, con la Coordinadora, para que los maestros sean evaluados y, dado el caso, sean enviados a capacitación. Por cierto, es algo que sí contemplaba la reforma peñista y que AMLO alegremente eliminó. No se trata de quitarles la plaza, se trata de que hagan bien el trabajo.

Si no les gusta la prueba PISA por razones ideológicas, revivan la prueba PLANEA o la de MEJORDU, pero midan los frutos de la política educativa y tengan miras de largo plazo. Y sean autocríticos.

En fin, que yo hubiera esperado que la presidenta declarara que sentía gran preocupación por el estado de la educación, que tomaría cartas en el asunto de manera inmediata, pero no. Como que a la 4T le gusta que el pueblo siga en la ignorancia.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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