México: ¿cuál democracia?

México cuál democracia 1

En síntesis, mucho es lo que los partidos y los ciudadanos tenemos que hacer por revitalizar nuestra democracia, los pesos y contrapesos, así como las libertades

AL ELECTORADO:

+ La democracia es el peor de

los sistemas políticos,

excepto por todos los demás.

Winston Churcill

          Quiero llamar su atención sobre el interesantísimo libro digital editado por Integralia Consultores y la Universidad de la Libertad, bajo el título Historia Visual de la Transición Mexicana a la Democracia. La obra está llena de gráficos que nos muestran la evolución de la vida partidista, las elecciones y las percepciones sobre la democracia en nuestro país.

No tiene desperdicio alguno, pues aprovecha encuestas nacionales y latinoamericanas, así como bases de datos disponibles para hacernos un retrato político-electoral de nuestro país en las últimas décadas.

Lo que más me sorprendió del libro de Integralia es como muestra que México es un país bastante conservador y no lo suficientemente convencido de que la democracia es el mejor sistema político para vivir. Pero vayamos por partes.

En lo que creo que es una respuesta del deber ser, 74% afirma que es bueno/muy bueno tener un sistema democrático. Ya la realidad es otra cosa, pues solo 50% está satisfecho con el funcionamiento de la democracia, asunto explicable si atendemos a la opinión que la gente tiene de los partidos políticos y sobre esto último comentaré más adelante.

A los encuestados se les planteó la pregunta de si estaban de acuerdo que “para el progreso del país es necesario que los presidentes limiten la voz y el voto de los partidos de oposición”. Sorprendentemente, 43% está de acuerdo con tal afirmación. Más preocupante todavía es que 69.9% de los respondientes consideran que es algo/muy bueno el “tener un líder fuerte que no tenga que preocuparse por el Congreso y las elecciones”. Solo en los tiempos del muy viejo PRI, allá por los años 40-60 del siglo pasado, el presidente era el gran y único hombre de las decisiones. A partir de los años 80 las cosas cambiaron, o por lo menos eso creyó el PRI de entonces, para dar paso a los contrapesos y las fuerzas de oposición.

Para redondear el panorama conservador, apenas 45% cree que es esencial para la democracia que la gente elija a sus líderes y 44% considera algo/muy bueno que el ejército gobierne. ¿Dónde quedarían los demócratas mexicanos?, porque les cuento que nuestro país difiere notablemente del resto de las naciones latinoamericanas en todas estas preguntas.

Es probable que los datos anteriores nos den luz de por qué el acto de sufragar no ha aumentado al parejo del volumen de electores. Mientras que la lista nominal crece y crece hasta llegar a 98.5 millones de votantes, el número de sufragios emitidos no lo hace en la misma proporción. Mientras que en 1991 la brecha entre el padrón y la urnas era de 35 puntos porcentuales, para 2018 fue de 40 puntos. Lo anterior también tiene que ver con el desempeño de los partidos.

Pese a que MORENA es el gran ganador ante el electorado en los últimos años, eso no significa que los electores estén satisfechos con este y, para el caso, con ningún partido.  Al calificar en una escala del 1 al 10 la simpatía que los partidos le provocan, la gente los reprueba a todos; claro, a unos más y a otros menos, y en distintos momentos. El PAN logra su mejor calificación en el 2000, con 6.57, justo cuando se dio la alternancia; para el 2018 se ubicó en 4.11. El PRI logra su mejor calificación en 2009, cuando Beatriz Paredes dirigía la organización, alcanzando 6.67 y para 2018 aterriza con 3.59. El PVEM y el PT nunca llegan a aprobar y para 2018 apenas tienen 3.58 y 4.0 de calificación. MORENA califica con 5.72 puntos.

Gran negocio deben ser los partidos aliados con MORENA, porque de otra manera no se explica su subsistencia. Desde 1991, el PT y el PVEM nunca han llegado siquiera al 10% de las simpatías. Sin embargo, a la hora de las votaciones legislativas venden caro su amor.

A partir de los datos incluidos en el libro y mi experiencia como periodista concluyo que el gran acierto de MORENA, y más concretamente de López Obrador, fue la narrativa. Claro, además de los dádivas disfrazadas de programas sociales. Cuando a la gente se le pregunta si “a los que gobiernan les interesa lo que piensa la gente como usted” 44% está algo/muy de acuerdo. Todo ese discurso del pueblo bueno y sabio, de primero los pobres y de los fifís que pretenden conservar sus privilegios debió de ser de bastante penetración.

Lo anterior podría confirmarse con lo consignado en otro capítulo del libro en el que queda de manifiesto que MORENA tiene más seguidores en los niveles de escasos recursos.

En síntesis, mucho es lo que los partidos y los ciudadanos tenemos que hacer por revitalizar nuestra democracia, los pesos y contrapesos, así como las libertades. Está comprobado históricamente que el autoritarismo siempre es un fracaso y un dolor social.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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