La gobernanza del país


No nos debiera sorprender que México no supere el 1.0% de crecimiento del PIB y que la aprobación del trabajo de Sheinbaum haya bajado siete puntos en el último trimestre, como lo indica la encuesta de El País
LIC. ROSA ICELA RODRÍGUEZ,
SECRETARIA DE GOBERNACIÓN:
Debo confesarle que la 4ª transformación no deja de sorprenderme. Tienen una afición extraña por el caos, por complicar las cosas y, encima, lanzar una narrativa justificando sus acciones. Día con día alteran la gobernanza del país sin considerar que tarde o temprano va a tener impacto en la gobernabilidad y el desarrollo del país. Permítame una definición para los lectores que nos acompañan.
La gobernanza, de acuerdo con la CEPAL, es el conjunto de procesos, reglas y prácticas con los cuales se gestionan los asuntos de interés público de una nación; en dichos procesos participan no solo el gobierno y sus instituciones, sino también las empresas, organizaciones civiles y los ciudadanos. Como es lógico, entre más observantes de la ley, más pensadas en el bien general, más claras y consistentes sean las acciones, en consecuencia, serán más sólidos y confiables esos procesos y relaciones entre los distintos actores. Asimismo, entre más colaborativa sea la relación, más sólida será la gobernanza del país.
Durante el primer piso de la 4ªT la gobernanza fue vulnerada una y otra vez, sosteniéndola con pura saliva y polarización. Desde que AMLO canceló la construcción del Aeropuerto Internacional de Texcoco se inició una larga lista de acciones disruptivas que alteraban los procesos existentes. Hoy estamos pagando a los tenedores de bonos por un aeropuerto irreal, tenemos un AIFA fallido y no hay un solo detenido por los presuntos actos de corrupción.
Mantener la gobernanza de un país es lo contrario a las ocurrencias y caprichos personales. Todo indica que el entonces presidente ni siquiera conocía el concepto y, si lo conocía, le tenía sin cuidado. Cuando se inició la administración de la doctora Claudia Sheinbaum tenía la esperanza de que contuviera y eventualmente revirtiera las acciones que vulneraron la gobernanza del país durante el primer piso de la 4T. Pero en definitiva se me acabó cuando dijo que ella y AMLO son uno mismo. Pobre país.
Como le decía, a la 4T le encanta alterar los procesos, ¡faltaba más!, que para eso tienen la mayoría; no es que los procesos sean estáticos ni permanentes, pero para modificarlos es necesario contar con la colaboración de lo demás actores.
El ejemplo más patético de ello es la Reforma al Poder Judicial. Mire, doña Rosa Icela, no es que el Judicial funcionara de maravilla, pero en lugar de limpiarlo y corregirlo, a la 4T se le ocurrió la elección popular de juzgadores y, encima, los comicios fueron una farsa. Obviamente, tal alteración ha tenido un fuerte impacto en la confianza de los empresarios, quienes ven una escasa certidumbre jurídica -alteración de otro proceso- y en consecuencia las inversiones no llegan; es decir, se ha concatenado todo lo anterior con otro proceso, el económico.
Y hoy estamos con una reforma a la Reforma al Poder Judicial porque esta última estuvo plagada de fallas y manoseos. Nada más le digo que 30% del anterior cuerpo de jueces y magistrados contaba con un doctorado y 50% con una maestría; el actual cuerpo ni por asomo llega a esos niveles. Si el problema era de corrupción existía el conducto para combatirla exigiendo al Consejo de la Judicatura que actuara en consecuencia. Y qué decir de la Suprema Corte, donde ahora hay una ministra que más parece activista política y a cada rato da muestras de su ignorancia.
Dentro de la gobernanza, los procesos electorales son de vital importancia pues tienen un gran impacto en la gobernabilidad del país. El día de ayer se aprobó en lo general la Ley Monreal. No voy a repetir lo que ayer expuse en este mismo espacio sobre lo peligrosa que es tal iniciativa; es tan vaga, antidemocrática y ambigua que tiene altas probabilidades de generar conflictos electorales. Sólo permítame agregar otro escenario: imaginemos que un poder extranjero quiere influir en los comicios y con cierta perversidad puede armar una campaña de “apoyo” hacia MORENA con el propósito de que se anulen las elecciones y el partido guinda salga perdiendo frente a la oposición.
La lista de agresiones a la gobernanza es larga y el espacio se me acaba, así que vayamos a la última, la cual tiene que ver con el distinto trato que la Fiscalía General de la República ha dado a los casos de la gobernadora Maru Campos y al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya; mientras a la primera se le intenta procesar con un rigor extremo, al segundo se le defiende. Puestos en una balanza, los pecados de Campos se ven mucho menos graves que los de Rocha; como sea, deben medirse con la misma vara.
Con tantas vulneraciones a los procesos de la gobernanza la narrativa se gasta. No nos debiera sorprender que México no supere el 1.0% de crecimiento del PIB y que la aprobación del trabajo de Sheinbaum haya bajado siete puntos en el último trimestre, como lo indica la encuesta de El País.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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