La dirigencia de Morena


La doctora Sheinbaum le ha ofrecido y usted ha aceptado después de pensarlo 15 minutos, la Consejería Jurídica de la Presidencia. Esperemos que ahora sí dé buenos resultados
LIC. LUISA MARÍA ALCALDE,
PRESIDENTA NACIONAL,
MORENA:
Siendo usted muy joven ha llegado a cargos importantes. Reviso la hemeroteca y, para serle sincero, no encuentro acciones o discursos relevantes; cuando ha dado nota -como se dice en el gremio- ha sido poco favorable el resultado.
Con apenas 25 años obtuvo una diputación federal por la vía plurinominal, esa que tanto critican ahora los morenistas; para a los 31 era usted flamante secretaria del Trabajo, pese a que su padre es un connotado abogado laboral, dejando el conflicto de intereses guardado en el archivero. Mientras estuvo usted en este encargo, se llevó a cabo la Reforma Laboral solicitada por el T-MEC, a fin de que los sindicatos se democratizaran mediante elecciones libres y secretas de sus dirigencias. Dicen su mal querientes que poco aportó usted y fue el legislativo el que hizo toda la chamba.
Durante el último año y medio del primer piso de la 4T la transfirieron a la Secretaría de Gobernación, justo cuando el tema de los desaparecidos cobró relevancia grande en la opinión pública. Cómo olvidar la rasurada que entonces se quiso dar al registro de desaparecidos, una tan fuerte que la responsable de su manejo renunció, no sin antes advertir que una copia del mismo había sido enviada a un medio de comunicación extranjero.
Y de ahí brincó usted a la Presidencia Nacional de MORENA. Su gestión se caracterizó por muchas giras y poco contenido. Recordemos su visita a Sinaloa, allá por noviembre de 2024, cuando fue a darle un espaldarazo al impresentable gobernador, Rubén Rocha Moya, y hasta calificó de buena su gestión, al tiempo que justificaba las críticas como una campaña dolosa en su contra.
Aunque muy tardíamente, usted impulsó la creación de la Comisión Evaluadora de Incorporaciones al partido, para que dicho órgano revisara y dictaminara quién sería recibido en MORENA. Y digo tardíamente porque han sido un montón de tránsfugas de otros partidos -muchos de ellos de dudosa reputación- los que se incorporaron a MORENA. Pero bueno, reconozcamos que su partido le negó la filiación al senador Miguel Ángel Yunes Márquez, ex panista, cuyo voto fue decisivo para aprobar la nefasta Reforma al Poder Judicial.
En otras ocasiones usted ha emprendido batallas ociosas, doña Luisa María, como aquella que tuvo con el INE porque restringió a los tres Poderes hacer publicidad alrededor de la elección judicial, siendo que es un principio que ha aplicado en todos los comicios en este país. En este cajón también hemos de recordar las acusaciones de corrupción y encubrimiento que hizo usted a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, simplemente por no ser de su partido. Y qué decir de las críticas realizadas al gobernador de Nuevo León, Samuel García; no es que el señor sea una blanca paloma, pero sí se nota que sigue usted el guion lopezobradorista de atacar a los adversarios en el poder.
No queda claro cuál ha sido su relación con el secretario de Organización de MORENA, Andrés Manuel López Beltrán. Mientras usted recorría la República, a Andy no se le veía por ninguna entidad, siendo que por la cartera ocupada debía ser el primero en conectar con las bases y estructuras morenistas. Como que no hacían una buena dupla o sería que Andy estaría agotadísimo después de “extenuantes jornadas de trabajo”. Y cuando ambos tuvieron su prueba de fuego en las elecciones de Durango y Veracruz, pues dieron malas cuentas.
También le han tocado tragos amargos. Como olvidar aquel verano en que morenistas conspicuos andaban de vacaciones por Europa y Oriente. O cuando el Departamento del Tesoro de EUA, allá por octubre de 2025, puso en la lista negra a otros funcionarios y usted por toda reacción exigió que le enviaran las pruebas de las malas conductas para, en todo caso, iniciar una investigación. Y qué decir cuando se destapó el escándalo de Hernán Bermúdez Requena, ex secretario de Seguridad de Tabasco y líder del grupo delictivo de La Barredora. Y, más recientemente, la detención de Diego Rivera, alcalde de Tequila, Jalisco, quien pretendía cobrar derecho de piso a una tequilera. Sus correligionarios como que no ayudan…
Sus discursos en los eventos públicos han de ser una réplica del catecismo cuatroteista o por lo menos así los consignan los medios; como que eso no es su fuerte. Recordemos cuando usted recomendó a sus militantes que, aunque tuvieran los recursos, hicieran el favor de no comprar ni vestir artículos de lujo; o sea, que disimularan.
Como dirigente nacional le tocó a usted salir a defender dos temas que no hicieron gracia a algunos de los militantes, como fue la norma antinepotismo; lo mismo puede decirse de la negociación con sus aliados, el PT y el PVEM, para sacar adelante la Reforma Electoral. Ahí sí le concedo que era imposible dar los resultados exigidos.
La doctora Sheinbaum le ha ofrecido y usted ha aceptado después de pensarlo 15 minutos, la Consejería Jurídica de la Presidencia. Esperemos que ahora sí dé buenos resultados.
Con la colaboración de Upa Ruiz
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