Apuntalando al INE

INE bajo reconstrucción ante el Congreso Mexicano

De las decisiones que tomen en las siguientes semanas dependerá que la gente vuelva a confiar en el INE. No es poca cosa

RICARDO MONREAL,

LÍDER DE MORENA,

CÁMARA DE DIPUTADOS:

           Las aguas no acaban por asentarse en el Instituto Nacional Electoral. Los representantes de los partidos políticos solicitaron al Consejo General que se detuvieran los nombramientos seis presidentes y 18 consejerías en 16 Órganos Públicos Locales Electorales (OPLES).  La petición fue parcialmente aceptada, en virtud de que el Consejo General solo detuvo los nombramientos de Guerrero, Oaxaca y Veracruz.

Razón no le faltaba, pues algunos de los propuestos han sostenido un peligrosa relación con el partido en el poder. Tal es el caso de Guerrero, donde la expresidenta promovió a Víctor de la Paz Adame, quien mantiene cercanía con el senador Félix Salgado Macedonio.

Y bueno, ayer nos amanecimos con que el Consejo General pidió la renuncia de Pablo Chirinos, Sergio Uzeta, Juan Manuel Vázquez Barajas y Jorge Egrén Moreno. Con éstas, ya son 19 bajas. Nuevamente, razones no faltaron. Mire nada más este ejemplo:

Chirinos fue representante de MORENA en el OPLE de Veracruz; de ahí pasó a la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales de Sonora, cargo que hubo de dejar precisamente por su anterior liga con MORENA. Con los maxi poderes otorgados a Guadalupe Taddei y pese al rechazo inicial del Consejo General, Chirinos ocupó la titularidad de la Unidad de Vinculación con los OPLES en el INE, donde se le acusó de falsear los perfiles de quienes buscaban la titularidad de dichos Órganos Electorales.  Por cuestiones de paridad tuvo que ser removido de este último cargo para pasar a ocupar la Coordinación de Gestión y Seguimiento en la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos.  Más o menos igual andan las trayectorias de los otros tres renunciados. Por eso, cuando se habló de la colonización del INE no era de gratis, don Ricardo.

Según usted informó, la Cámara de Diputados está por sacar la convocatoria para elegir a la nueva presidenta del Consejo General del INE a fin de que para la primera semana de diciembre ya haya humo blanco. Pero más allá de que los concursantes demuestren conocimiento de la materia electoral, hay otros aspectos a poner en la balanza a la hora de votar.

Los diputados deberán poner mucha atención a que no haya vínculos con MORENA, si es que quieren que sus victorias estén legitimadas, y que su fama pública hable de probidad e imparcialidad. Porque entre otras cosas, habrá de hacerse cargo de las designaciones a las vacantes que el actual Consejo no haya procesado durante este mes. Estamos hablando de 19 cargos de primera y segunda línea de mando dentro del INE, entre ellos la Secretaría Ejecutiva desde donde se coordina todo el trabajo alrededor de las elecciones.

Es de esperar -y demandar- que tales designaciones recaigan en las personas más capaces, conocedoras y también con demostrada probidad e imparcialidad; no se trata de traerse a los cuates y a los conocidos para armar un “equipo” afín a la presidencia, sino de armar un equipo afín a la institución. Adicionalmente, la persona elegida deberá contar con capacidad y voluntad de diálogo, lo cual brilló por su ausencia durante la gestión de Taddei. La generación de consensos es indispensable.

Por otra parte, es muy preocupante la idea que tiene la presidenta Sheinbaum de que sean los Talleres Gráficos de México (TGM), dependientes de la Secretaría de Gobernación, los que se encarguen de imprimir los materiales electorales.

A decir de un exdirector entrevistado por el diario Reforma, TGM no cuenta con la maquinaria y el personal suficiente para acometer la impresión de todos los materiales electorales. Usted me dirá que se puede comprar equipo y contratar personal; pues sí, pero será como el caso de la megafarmacia. La maquinaria estará ocupada una vez cada tres años y dormirá el sueño de los justos durante dos años. Como sea, eso es lo de menos, acostumbrados como estamos a hacer inversiones absurdas.

Lo que pretende la mandataria es pasar de un oligopolio a un monopolio; como que no cuadra. Pero lo más relevante es la confianza. Por más que le pongan un consejo de administración a TGM, sus miembros no van a estar al pie de la imprenta viendo que las boletas se produzcan como se debe. ¿Quién va a confiar que no se impriman boletas de más o que no estén foliadas como se debe? Nada más le recuerdo que el INE se creó para sacar las elecciones del ámbito gubernamental.

Lo que necesita el INE es la participación honesta y transparente de otras empresas, y que el Órgano Interno de Control haga su chamba en serio. Si la producción de boletas se da Talleres Gráficos de México nos va a salir peor el remedio que la enfermedad, don Ricardo.

De las decisiones que tomen en las siguientes semanas dependerá que la gente vuelva a confiar en el INE. No es poca cosa.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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