Ecos de México y Brasil


Lo que es casi seguro es que Brasil y México habrán de enfrentar conjuntamente los desafíos geopolíticos que míster Trump imponga en la región. No la tendrán fácil
LIC. HIGINIO MARTÍNEZ MIRANDA,
PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA,
SENADO DE LA REPÚBLICA:
Imagino que la 4T debió respirar aliviada con la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la presidencia de Brasil, pues la perspectiva de que México se quedara aislado en el continente latinoamericano no era atractiva.
Lula, quien es un gobernante de verdadera izquierda, ayudará a ser un contrapeso regional en un subcontinente que parece estar virando a la derecha; los politólogos afirman que más que un cambio de signo ideológico se trata de un descontento por la ineficacia de los gobiernos llamados de izquierda.
Imagino que la permanencia de Lula arroja buenas luces a la continuidad del acuerdo energético para la colaboración entre PEMEX y Petrobras, el cual contempla proyectos para exploración en aguas profundas y la transferencia de tecnología. Ojalá que la petrolera mexicana aprenda algo de la brasileña, pues mientras la nuestra presentó pérdidas por 45 mil 201 millones de dólares en 2025 con todo y el enorme apoyo financiero del gobierno, la del país amigo obtuvo ganancias por 19 mil 600 millones de dólares.
En el terreno comercial, es de suponer que cada país irá por el camino ya trazado con anterioridad; México seguirá volcado hacia el norte a través de la renovación del T-MEC exportando el 80% de sus mercancías hacia EUA. Mientras tanto, Brasil seguirá la asociación con los países del BRIC, pues China es su principal socio comercial con exportaciones por 157 mil millones de dólares.
Toda proporción guardada, hay algunas similitudes entre el programa de la 4T y el gobierno de Lula. De entrada, ambos mantienen programas sociales; sin embargo, el de Brasil es más prudente, por llamarlo de alguna forma, pues la Bolsa Família no es universal, sino que se entrega a las familias de escasos recursos y dependiendo del número de hijos. Poco antes de las elecciones, Lula decretó un aumento del 15% a la Bolsa.
Durante este último mandato de don Luiz Inácio la deuda pública de Brasil se ha disparado a más de 10 puntos, alcanzando el 82% del PIB y provocando un enorme pago de intereses. México todavía no llega a esos niveles, pero también se ha incrementado notablemente la deuda durante los últimos ocho años.
La inflación es otra preocupación para ambas naciones. Actualmente, en Brasil sufren una inflación de 4.6%, lo cual ha llevado al banco central a situar las tasas de interés en 13.75 ante la amenaza de una desaceleración económica, pues su crecimiento ronda por el 2.3%. Las cifras para México son de 3.5% y 6.5% para las dos primeras, pero la desaceleración ya nos alcanzó con un crecimiento de 1.1%.
Ambos países requieren una reforma fiscal, aunque la aproximación al tema es bastante distinta. Mientras en México se habla -pero no se actúa- de una mayor recaudación acompañada de un reestructuración de los ingresos, el gasto público y la informalidad, en Brasil se orienta al consumo. Se espera que Lula eleve la tasa impositiva al valor agregado hasta 28%, pero nada se oficializó antes de las elecciones. No será fácil que el Congreso brasileño lo apruebe, porque además de ser impopular la medida, Lula no tendrá la mayoría.
Hay otros temas que son totalmente brasileños. Por ejemplo, Brasil tiene una crisis de deudores: 84 millones de individuos y 9.3 millones de PYMES están atrasados en los pagos de su deuda, en gran medida por las altas tasas de interés. Lula ha prometido una suerte de rescate a a través de bancos públicos y permitiéndoles renegociar parte de su deuda. Suena bastante populista la medida.
En el plano político, Lula tendrá dificultades para llevar a buen puerto sus propuestas, pues el Partido Liberal de Flávio Bolsonaro obtuvo la mayoría en la Cámara de Diputados y en la de Senadores, y también ganó más gubernaturas. Veremos qué resultados tendremos en México, pues si bien MORENA es el partido dominante, hay proyecciones de que perderá la mayoría calificada en el Cámara de Diputados y que la oposición conquistará cuatro gubernaturas.
Y en esto de la estabilidad política, Bolsonaro será un piedrita en la zapato. Al día siguiente de las elecciones hizo dos cosas: quejarse de la ampliación del horario de votación y salir rumbo a Miami a través de Argentina. Respecto de lo primero, don Flávio acusó al magistrado del Tribunal Supremo, Cristiano Zanin, antiguo abogado de Lula, de “actividad ilegítima (que) permitió una imposibilidad matemática que sumó 10 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta” a favor de Lula. No queda claro todavía si hará una impugnación formal.
Respecto de lo segundo, se explica porque don Flávio es investigado por presunta corrupción y lavado de dinero, por lo cual recibió la orden judicial de entregar su pasaporte ante el riesgo de fuga, la cual se confirmó. Pues aún sin pasaporte, llegó a EUA, donde el gobierno estadounidense le concedió la visa de entrada.
Lo que es casi seguro es que Brasil y México habrán de enfrentar conjuntamente los desafíos geopolíticos que míster Trump imponga en la región. No la tendrán fácil.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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