T-MEC: mal y de malas

TMEC mal y de malas

Tiempos de fuerte incertidumbre, por lo menos hasta que se vaya Trump y eso considerando que los republicanos no conquisten nuevamente la Casa Blanca

LIC. JESÚS RAMÍREZ CUEVAS.

COORDINADOR DE ASESORES,

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA:

Éramos muchos y parió la abuela.

Refrán Popular

              Con la novedad de que Estados Unidos decidió no renovar el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Su posicionamiento final fue que “Estados Unidos continuará colaborando con México y Canadá para abordar las deficiencias del Tratado y nuestros déficits comerciales con estos países. Sin embargo, el Tratado permanece en vigor en espera de la resolución de estos asuntos o hasta su terminación”, que conforme al artículo 34.7 ocurriría en 2036. Una más de míster Donald Trump

A lo largo de los últimos treinta años, los mandararios estadounidenses estuvieron a favor de una economía global que, regionalmente, se basara en el mínimo de aranceles entre Canadá, EUA y México. Durante su primer término, Trump afirmó que el T-MEC era “el acuerdo comercial más grande, justo, equilibrado y moderno jamás logrado. Ahora las cosa han cambiado.

Trump tiene una visión nacionalista, rayando en la búqueda de autarquía, así que para atraer a las grandes empresas para que se relocalicen en EUA, quiere imponer nuevas condiciones a los bienes y productos amparados por el T-MEC, así como aranceles al acero, el aluminio, el cobre, los vehículos pesados ​​y otros bienes que no están cobijados por el Tratado.

Adicionalmente, la administración trumpiana quiere diseñar nuevas condiciones que limiten las posibilidades de China para evadir los impuestos estadounidenses cuando envía sus mercancías a través de México; al respecto, nuestro país ya incrementó lo aranceles a las importaciones chinas. Jamieson Greer, jefe de las negociaciones por parte de EUA, recientemente declaró: “Por razones de seguridad nacional… quiero que nuestra cadena de suministro provenga de este hemisferio… de Norteamérica. Ahí es donde queremos que esté”.

No queda claro como se puede alcanzar el objetivo planteado por Greer si está poniendo obstáculos a un comercio de EUA con México y Canadá que ronda los cinco mil millones de dólares ¡diarios! De hecho, ambos países ya rebasaron a China como principales socios comerciales de EUA.

Quedan muchas dudas respecto de cómo se llevarán las futuras negociaciones; como ya lo señaló el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, las revisiones anuales nunca se han dado, por lo que hay que empezar por definirlas. Además, esperar que año con año se reduzcan las discrepancias y no que surjan nuevas, pero con el inquilino de la Casa Blanca nunca se sabe.

Tampoco queda claro si lo ya platicado en las reuniones preparatorias será tomado en cuenta. Hasta ahora, lo que se sabe es que el gobierno trumpista pretende que haya más elementos estadounidenses en las industrias donde los productos tienen partes de los tres países. Por ejemplo, EUA ahora quiere que el 50% de las partes automotrices se fabriquen en su territorio, lo cual pone a temblar a la industria radicada en México, pues significaría un desmantelamiento parcial. No quiero ni pensar el impacto laboral y económico que significaría para nuestro país.

Por su parte, México busca un trato arancelario preferencial dentro de todas las condiciones posible y hay industrias, como la de inteligencia artificial, donde México es el principal proveedor de partes. Ebrard, en entrevista con Denise Maerker, explicó que nuestro país debe aprovechar la ventaja que le da la integración sistémica con EUA, pero me entra la duda, Jesús, si la contraparte está dispuesta a reconocerla.

Lo delicado de las revisiones es su impacto en las inversiones para el Plan México, las cuales ya se han visto detenidas a partir de la Reforma al Poder Judicial y la desaparición de los órganos autónomos, así como las deficiencias estructurales de energía. A ello cabe agregar el entorno de inseguridad, particularmente la extorsión, como factores negativos para las inversiones. Muy difícil que planeen con el horizonte a 10 años -como ahora lo permite el Tratado- mientras no se solucione el presente.

Todo lo anterior lleva al país a un magro crecimiento de 1.3% o 1.2%, muy por debajo del mínimo necesario que es de 2.0%. Y si no se generan riqueza e impuestos, los gastos en los programas sociales crean más presiones sobre las finanzas públicas.

¿Qué hará el gobierno para que este proceso de revisión anual no se traduzca en una incertidumbre inmanejable para la actividad económica? Difícil la tarea a emprender en el corto plazo. Ve nada más: 53% de los grupos de análisis del sector privado creen que es un mal momento para invertir en México, de acuerdo con la encuesta de BANXICO. Los consultados consideran que no cambiará su percepción en los próximos seis meses.

Tiempos de fuerte incertidumbre, por lo menos hasta que se vaya Trump y eso considerando que los republicanos no conquisten nuevamente la Casa Blanca.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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