¿Quién informa a la presidenta?

quien mal informa a la presidente

A los colaboradores de Palacio Nacional les urge un curso de manejo de crisis para evitar que los hechos sigan pescando a la presidenta con los dedos en la puerta

LIC. JESÚS RAMÍREZ CUEVAS,

COORDINADOR DE ASESORES,

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA:

Usted, mejor que cualquiera de los colaboradores cercanos en la oficina de la Presidencia, sabe que la comunicación de salida de un mandatario es resultado de la recopilación de información, la selección de la misma, seguida de un análisis y la elaboración del mensaje correspondiente.

Lo menciono porque, una vez más, parece que este proceso que he descrito de manera simplificada no está teniendo lugar en Palacio Nacional y en días recientes hemos tenido dos ejemplos claros. Primero, el del derrame de petróleo, del cual se ha escrito suficientemente; segundo, el fallecimiento de dos agentes estadounidenses ocurrido en Chihuahua y que se ha prestado a muchas conjeturas.

Me queda claro que cuando el evento sucedió, la presidenta debió estar en vuelo de regreso a México y, al ser en una nave comercial, pues era imposible entrar en contacto con ella. Ese es el precio del populismo de viajar en línea comercial, cuando pudo haberlo hecho en una nave militar, aunque tuviera que hacer escala para reabastecimiento de combustible.

Vayamos a los hechos. Dos agentes estadounidenses que iban en compañía del director de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua y otro elemento de esta corporación, fallecieron cuando el vehículo en el que viajaban cayó a un barranco. Sobre este particular, todas las versiones coinciden; en lo que discrepan es en lo ocurrido con antelación y la causa del accidente, sobre lo cual el fiscal del estado, César Jáuregui, no fue claro ni pronto para emitir la información.

No me cabe en la cabeza que el gobierno estatal no reflexionara sobre las implicaciones del percance; desde el sitio, alguien debió informar tanto al fiscal como a la gobernadora, Maru Campos, si en el evento perdió la vida un miembro importante del gabinete local y, más todavía, dos agentes extranjeros. No sabemos con qué celeridad se corrió la información a nivel estatal, pero ésta debiera haberse transmitido de manera urgente a Palacio Nacional y/o a algún secretario perteneciente al gabinete de seguridad.

El accidente ocurrió el sábado 18 por la noche y, para el domingo 19 el Embajador de EUA en México, Ron Johnson, posteó un mensaje de condolencias. Para el lunes 20 en la mañana, la presidenta todavía no tenía claro qué había ocurrido y demandó una investigación que explicara la participación de los estadounidenses.

La primera y confusa versión fue que los dos agentes -presuntamente de la CIA- habían participado en un operativo conjunto de las fuerzas estatales y federales para desmantelar un narcolaboratorio, en una zona apartada de Chihuahua, conocida como El Pinal.¿De dónde salió la versión? A saber, pero puso en entredicho las reiteradas afirmaciones de la presidenta en el sentido de que en México no hay operaciones conjuntas, ni por aire ni por tierra. Todavía más, hablaría de acuerdos a nivel de un estado con agencias extranjeras, sin pasar por la autorización de la Federación, lo cual dejaría muy mal parado a Palacio Nacional.

Por la respuesta dada por la presidenta en la mañanera del lunes 20, ella se quedó con esta primera versión y cabe señalar que ésta trascendió a The Washington Post y Fox News; este último medio habló de un asesinato, no de un accidente, como si necesitáramos de algún pretexto para que míster Donald nos envíe a los marines en represalia por agentes muertos.

Ante tal desaguisado, el fiscal Jáuregui salió tardíamente con un boletín el mismo día 20 diciendo que “conviene explicar qué es lo que ocurrió, para precisar los hechos que están generando algo de confusión”. En síntesis, rechazó que los estadounidenses hubiesen participado en el operativo y que cuando el director de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Román Oseguera, iba de regreso a Chihuahua capital, en el poblado de Polanco se encontró con los agentes estadounidenses, quienes eran “instructores de la Embajada de EU, que estaban en Polanco dando curso sobre el manejo de drones”. Muy amablemente se ofreció a darles un “aventón” a la capital estatal, donde tomarían un vuelo de regreso a EUA; en la carretera ocurrió el percance, sin intencionalidad externa. Esta es la segunda versión y la oficial… hasta ahora.

Por medios internacionales ahora nos enteramos que los agentes, efectivamente, pertenecían a la CIA, agencia que durante la administración Trump lleva la delantera en el combate al narco en México, rebasando a la DEA del Departamento de Justicia. Los nombres de los agentes, por razones de seguridad, no serán dados a conocer.

¿Nadie en el gobierno de Chihuahua puedo dar una versión veraz a Palacio Nacional? ¿Nadie en Palacio Nacional pudo exigir la información a Chihuahua? ¿Nadie del Gabinete de Seguridad sabía del curso de entrenamiento con drones? ¿Nadie pudo preparar por lo menos una versión verosímil?

A los colaboradores de Palacio Nacional les urge un curso de manejo de crisis para evitar que los hechos sigan pescando a la presidenta con los dedos en la puerta.

 Con la colaboración de Upa Ruiz

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