Una buena, una mala y una regular con EE.UU.

El gobierno de Donald Trump es muy difícil

El gobierno de Donald Trump es muy difícil para México y para el mundo entero, ni duda cabe. Pero la presidenta Sheinbaum se le está olvidando mantener la cabeza fría y eso sí que es una mala estrategia

LIC. ERNESTINA GODOY,

FISCAL GENERAL DE LA REPÚBLICA:

La Buena

En audiencia ante el Comité de Seguridad de la Cámara de Representantes, Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional, le echó flores al gobierno mexicano por su cooperación en el combate al narcotráfico e incluso afirmó que “nosotros creemos en su soberanía y la vamos a respetar”.

Claro, no dejó pasar la oportunidad de señalar que durante el sexenio pasado la actitud era muy diferente, con la política de abrazos, no balazos. Como sea, es digno de tomar en cuenta la aseveración de Mullin, sobre todo después del discurso de la presidenta Sheinbaum del domingo y el encuentro poco grato que habría tenido con la mandataria hace un par de semanas; por lo menos eso es lo que ha trascendido, pues el secretario esperaba que el asunto de Rubén Rocha Moya y coacusados se resolviera rápidamente.

La mala

Es la publicación del día de ayer en periódico Los Ángeles Times sobre dos gobernadores en funciones: Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas. Fue justo este medio de comunicación en el cual apareció la información sobre los indictments que el Departamento de Justicia de EUA tenía preparados sobre los 10 presuntos de Sinaloa, así que algo han de saber a través de las filtraciones que le llegan.

En la nota, el periódico hace una breve reseña del mitin del domingo, al cual califica como “una escalada retórica que llega en un momento crítico para ambos países, que el próximo mes iniciarán una revisión de su acuerdo de libre comercio”. También hace una breve reseña de la trayectoria de cada uno de los gobernadores, para luego afirmar que “personas familiarizadas con su caso, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron que la visa de Durazo fue cancelada el año pasado y que EUA lo está investigando por supuestos vínculos con el crimen organizado”. Respecto de Villarreal agrega que hay indicios sobre su participación en el huachicol fiscal. Por supuesto ambos mandatarios estatales negaron categóricamente los dichos de Los Ángeles Times.

Lo que llama la atención del artículo es que afirma que ambos gobernadores están “en libertad condicional por beneficio público significativo, el cual es un programa que permite a los no ciudadanos testificar ante un gran jurado para mitigar las consecuencias de los cargos reales o pendientes en su contra o en contra de otros”. Lo anterior querría decir que ambos ya estarían en contacto con las autoridades estadounidenses y en disposición de cooperar con información. La pregunta es si el gobierno mexicano estaría al tanto de ello y que hará al respecto.

Imagino que Palacio Nacional desmentirá el artículo y montará en indignación de que se esté acusando a dos gobernadores electos por el voto popular, como si éste fuera un exorcismo a las conductas delincuenciales. También imagino que se tratará de dar spin a la nota y se utilizará para “demostrar” que sí hay una campaña mediática de la ultraderecha en contra de la 4T. Por lo ocurrido, más que una campaña mediática, se trata de una campaña judicial que tiene un enfoque maximalista de la lucha contra el crimen organizado. Y nuevamente se exigirán pruebas.

Por cierto, quedan seis días para que cumpla el plazo de 40 días que tiene el Departamento de Justicia para entregar las pruebas que tiene contra Rubén Rocha, gobernador con licencia de Sinaloa, y los siete coacusados que todavía permanecen en México.

La regular

Corre a cargo de la propia presidenta de la República. No se entiende por qué se molesta por el post del embajador de EUA, Ronald Johnson, después del discurso del domingo. De alguna manera tenía el gobierno estadounidense que acusar recibo de todos los retos que la doctora Sheinbaum le lanzó durante el mitin. Tal parece que la parte que no le hizo gracia a doña Claudia fue la que dice que “cada momento dedicado a convertir este desafío compartido de seguridad en una disputa política, es un oportunidad perdida para fortalecer nuestra asociación y proteger a las personas que servimos”.

Para que no hubiera duda de la molestia que el post causó en Palacio Nacional ríspidamente le contestó que los embajadores deben ser respetuosos de los asuntos internos de los países. Y puso la conducta de México como ejemplo. Caray, qué curioso, cuando el primer piso de la 4T usó los consulados mexicanos en EUA para hacer un llamado a la población de origen mexicano a no votar por los republicanos.

Es más, en la mañanera del martes, la presidenta se hizo eco de las quejas del presidente izquierdista de Colombia, Gustavo Petro, en el sentido de que en el conteo de votos de la elección presidencial se había producido un fraude; claro, porque en la primera vuelta ganó por un pequeño porcentaje Abelardo Espriella, candidato de la derecha.

Para rematar

El gobierno de Donald Trump es muy difícil para México y para el mundo entero, ni duda cabe. Pero la presidenta Sheinbaum se le está olvidando mantener la cabeza fría y eso sí que es una mala estrategia.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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