Servicios: mal y de malas

la popularidad de la presidenta Sheinbaum siga declinando

Así que, si no quieren que la popularidad de la presidenta Sheinbaum siga declinando, corrijan de una vez por todas los servicios que más necesarios son para la población

LIC. JESÚS RAMÍREZ CUEVAS,

COORDINADOR DE ASESORES,

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA:

+Por sus frutos los conoceréis.

Evangelio de San Mateo (7:16)

El INEGI, siempre produciendo información relevante, recién publicó la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2025 (ENCIG), la cual debiera leer con mucho cuidado el gobierno.

Con 46 mil encuestas levantadas en hogares, la ENCIG mide las percepciones, experiencias y evaluación de los servicios públicos en todo el país, arrojando resultados a nivel nacional y estatal, lo cual la hace doblemente valiosa.

Lo primero que llama la atención es que la satisfacción respecto de todos los servicios públicos presenta una declinación al comparar 2025 con 2023 y no es que en este último año las cosas estuvieran de maravilla. De los ocho servicios medidos, solo dos rebasan el 50% de satisfacción, resaltando las bajas cifras de la policía y las calles y avenidas; por lo visto esto de los baches no fue un problema solo de la CDMX.

El espacio no me alcanza para abordar todos los servicios públicos, así que me circunscribiré a los que tienen que ver con las dos principales obligaciones de un Estado para con la población: seguridad y salud.

A nivel nacional, solo 27.8% de los encuestados está satisfecho con el servicio que presta la policía; de hecho, solo 49.8% considera que está dispuesta a ayudar y 35.3% afirma que contribuye a generar una sensación de seguridad. En cuanto a las llamadas de emergencia, 45.9% de los encuestados le da una calificación aprobatoria. Es decir, los cuerpos policíacos están muy lejos de cumplir con la misión y la función que les han sido encomendadas.

En cuanto a la corrupción de las policías, 85% de los encuestados declaran que esta mala práctica es frecuente/muy frecuente. Y luego nos preguntamos por qué en otras encuestas la percepción de inseguridad es tan alta (61.5%).

Ahora pasemos al rubro de salud. A nivel global, 54.3% aprueba la atención en casos de urgencia; si estamos hablando de una situación crítica, pues la cifra es baja. La encuesta mide por separado los servicios de salud en función de quién es el proveedor: el gobierno estatal, el IMSS, el ISSSTE o el IMSS-Bienestar. Pues las cuatro instituciones presentan una disminución de alrededor de cinco puntos porcentuales en la satisfacción de los usuarios.

Concretamente, el servicio del IMSS-Bienestar apenas llega a 47%. Del lado positivo está el trato respetuoso (81%), instalaciones limpias y ordenadas (81%), la información oportuna (79%) y personal confiable (70%). Donde el IMSS-Bienestar empieza a flaquear es en la suficiencia de personal (55.8%) e instalaciones adecuadas y equipo necesario (58.7%).

Donde de plano reprueba el IMSS-Bienestar es en clínicas sin saturación (29%) y, como era de esperar, en disponibilidad de medicamentos (34.1%). Ya son siete años de que se eliminó el Seguro Popular y se modificó el sistema de compras y distribución de medicinas y todavía no le encuentran la cuadratura al círculo.

Ya no supimos qué pasó con las microfarmacias que se iban a instalar por todo el país; ¿abandonaron la idea? Ahora nos enteramos de que se van a instalar máquinas expendedoras, como las que venden frituras; estas “soluciones” son muy relativas porque son el final del proceso y no han resuelto los pasos anteriores.

Ya podrán llenar el país con microfarmacias o con expendedoras, que mientras no fluyan las compras -y los pagos a los proveedores- y la distribución, da lo mismo. Con otra, ambas supuestas soluciones son para 22 medicamentos que, si bien son los más demandados, solo son una porción de las miles de claves. Y, por si fuera poco, ambas “soluciones” contravienen las normas legales de entrega de medicamentos.

Pero qué te cuento Jesús, el IMSS anda más o menos igual. El promedio de satisfacción es de 43,3%, pues califica más bajo en los rubro relativos a la calidad del servicio. La disponibilidad de medicamentos arroja una complacencia de 42.8%, muy lejos del 90% de abasto que declaran desde la Secretaría de Salud. Donde la situación es crítica es en clínicas y hospitales sin saturación de usuarios, pues apenas levanta 18.1%. Imagínate, si de verdad echan a andar el programa de salud universal; miles de personas acudirán a las clínicas del IMSS a saturarlas todavía más.

Así que, si no quieren que la popularidad de la presidenta Sheinbaum siga declinando, corrijan de una vez por todas los servicios que más necesarios son para la población.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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