La trata de personas


Así pues, la gran duda es si muchos o algunos de los desparecidos son víctimas de la red de trata de personas y no se ve que el gobierno haga mucho al respecto
LIC. OMAR GARCÍA HARFUCH,
SECRETARIO DE SEGURIDAD Y
PREOTECCIÓN CIUDADANA:
Como usted sabe mejor que nadie, en México está ocurriendo el extraño fenómeno de que los homicidios dolosos y feminicidios van a la baja, pero el número de personas desparecidas va a la alza, situación que nadie ha podido bien a bien explicar.
Los ejemplos sobran y Causa en Común nos brinda algunos: “Durante el primer semestre de 2026, la Ciudad de México registró 534 personas desaparecidas y no localizadas, frente a 440 víctimas de homicidio doloso y feminicidio; respecto del mismo periodo de 2025, las desapariciones aumentaron 72%, mientras los asesinatos disminuyeron 7%. En Nuevo León, el contraste también es significativo: 388 personas desaparecidas y no localizadas frente a 225 víctimas de asesinato; las primeras aumentaron 56% y las segundas disminuyeron 49%” (9/10/2026).
Causa en Común advierte que una desaparición no equivale a un homicidio, o por lo menos así no debe considerarse hasta que haya prueba en contrario. Me pregunto, don Omar, si una buena parte de las desapariciones no están relacionadas con la trata de personas.
El tráfico humano suele partir del secuestro y, en otros casos, del engaño a las víctimas, es decir, cuando son enganchadas para realizar algún tipo de trabajo, en principio con apariencia de lícito para después desenmascararse y convertirse en ilícito y forzoso. Así pues, aun cuando en principio la víctima va voluntariamente, al poco tiempo queda atrapada mediante la coacción. El trabajo forzoso, nos dice el Informe sobre la trata de personas 2026 del Departamento de Estado de EUA, tiene fines de explotación laboral ya sea para actividades productivas o, en el peor de los casos, para actividad sexual.
Los grupos delicitivos dedicados a la trata han intensificado sus métodos de operación e incluso utilizan plataformas digitales para el reclutamiento, ofreciendo falsas expectativas laborales que posteriormente derivan en esquemas de trabajo forzoso. Muy famoso fue el caso de jóvenes atrapados por el Cártel Jalisco Nueva Generación a través de ofertas de trabajo con apariencia legal, para después ubicarlos en call centers que hacían fraudes con los tiempos compartidos.
Los traficantes son muy hábiles en esto de la coacción, pues ésta puede incluir amenazas a la integridad, manipulación de deudas, retención de salarios, confiscación de documentos de identidad, manipulación del consumo de sustancias adictivas y hasta amenazas a terceras personas y familiares.
¿Dónde está parado México frente a este flagelo de la trata? Empecemos con las buenas noticias.
En 2025, México condenó a 124 individuos por trata de personas, 25% más que el anterior, aunque no inició procesos contra ningún funcionario público; por lo menos en algunos casos se puede presumir la complicidad de las autoridades locales. El segundo acierto es la nueva disposición legal para que cualquier adulto que solicite hospedaje y vaya acompañado por un menor, debe demostar su relación lícita con el niño, ya sea parentesco, patria potestad o custodia.
Ahora pasemos a las noticias malas y regulares. El informe del Departamento de Estado ubica a nuestro país en el nivel 2 de cumplimiento de la Ley de Protección a las Víctima de Trata de Personas; es decir, México tiene un problema grave, aun cuando se reconoce que está realizando esfuerzos todavía tiene fallas severas.
El informe ve una gran debilidad en las investigaciones ministeriales, pues la persecusión del delito de trata depende en gran medida de las fiscalías estatales. Y ya sabemos lo rebasadas que están todas las fiscalías.
Aunado a lo anterior, hay un debilitamiento en los sistemas de protección institucional. Hay cuatro anomalías serias. Primero, el plan nacional anti trata concluyó en 2024 y no se publicado su actualización, luego entonces, no hay una política pública general que oriente a todas las instancias involucradas, desde policía de investigación, pasando por ministerios públicos y llegando a los jueces,
además de dar a conocer las señales de alarma.
Segundo, se disolvió la Coordinación Nacional Antisecuestro, la cual tenía como misión realizar una coordinación entre la federación y las entidades en materia de trata. Hace un año fue sustituida por la Unidad Antisecuestro y Extorsión, pero de acuerdo con el Informe, sus resultados dejan mucho qué desar.
Tercero, los jueces del acordeón no han recibido capacitación sobre el delito de trata y esto los llevaría al error al enjuiciarlo como un delito distinto, además de carecer de información sobre los protocolos para las víctimas y la reparación del daño.
Cuarto, la cifras que recopila el gobierno mexicano no son confiables. Ello dificulta medir resultados de las investigaciones, comparar los avances de un año a otro y evaluar la respuesta de las autoridades.
Así pues, la gran duda es si muchos o algunos de los desparecidos son víctimas de la red de trata de personas y no se ve que el gobierno haga mucho al respecto.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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