La paranoia de Marco Rubio

La paranoia de Marco Rubio

Me temo que estamos viendo una fuerte pulsión autoritaria en el gobierno de Trump que todavía no sabemos hasta dónde llegará entrometerse en otros países. Y México queda muy cerca

LIC. ROBERTO VELASCO ÁLVAREZ,

SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES:

Terrorismo: Actos de violencia

para infundir terror

con fines políticos.

Diccionario de la Real Academia

          Mientras la doctora Claudia Sheinbaum está preocupada por los supuestos ataques de la ultraderecha hacia la 4T, Marco Rubio, secretario de Estado de EUA, ha convocado a una reunión de funcionarios de 60 países para discutir la presencia de grupos terroristas de extrema izquierda. La invitación pescó por sorpresa a los funcionarios, tanto por su poca anticipación -se celebrará el 15 de julio-, como por el tema. ¿A usted o a alguien del gabinete le llegó la invitación?

Cabe señalar que ya ha habido dos reuniones similares que resultaron en fracaso. En esta ocasión, la idea de don Marco es combatir a ANTIFA, al cual los trumpistas ven como terrorista, mientras que los estudiosos lo catalogan como un movimiento político trasnacional, que funciona a través de células locales autónomas, colectivos independiente y redes de afinidad. Esto es, bajo el paraguas de ANTIFA pueden tener vínculos grupos antifascistas, antirracistas, anticapitalistas, ambientalistas y/o anarquistas.

Nótese que en esta nueva iniciativa no se habla de grupos verdaderamente beligerantes, como Hamás o Al Qaeda. La reunión solo abordará a los grupos de extrema izquierda (GEI), dejando tranquilos a los de extrema derecha. Y mire lo que son las cosas: un estudio realizado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales analizó 900 ataques con motivaciones políticas realizados desde 1994 hasta 2020 y encontraron que la extrema izquierda solo había ocasionado una víctima, mientras que la derecha provocó 329 víctimas mortales (Counter Extremism Project).

Lo que sí es un hecho es que ha habido un resurgimiento de organizaciones de extrema izquierda y eso es lo que preocupa al Departamento de Estado, pero podría ser más como una reacción al fortalecimiento de sus contrapartes de derecha, como Unite the Right. Nótese que el resurgimiento no implica actos violentos más allá de demostraciones acaloradas.

Hasta donde pude indagar, los gobiernos europeos no comparten la preocupación sobre los GEI, pues solo han cometido actos de vandalismo, pero nada más allá. De hecho, en Europa se han rehusado a calificarlos como terroristas, estén o no vinculados a ANTIFA, pues operan dentro de los cauces institucionales como sería La Francia Insumisa o Die Linke de Alemania.

En Latinoamérica el panorama es algo distinto. La mayoría de los GEI tuvieron su mayor protagonismo en la segunda mitad del siglo XX, como Los Tupamaros (Uruguay) y Los Montoneros (Argentina), los cuales, al igual que en México, quedaron extinguidos del todo. La excepción es el Ejército de Liberación Nacional, el cual tiene amplia presencia en Colombia y se ha vinculado al narcotráfico.

Pero los prismas con los que Rubio ve la realidad son bastante distintos, don Roberto. Según el Departamento de Estado, el número de incidentes ocurridos en Europa y EUA que involucran a GEI ha aumentado drásticamente, pero no especifican ni cuántos son, ni cuál es su grado de letalidad o de daño a las instituciones. “Estados Unidos necesita una estrategia nacional para investigar y desmantelar redes, entidades y organizaciones que fomentan la violencia política, de modo que las fuerzas del orden puedan intervenir en conspiraciones criminales antes de que se conviertan en actos políticos violentos”, reza el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional número 7 (25/09/2025).

En consecuencia, dos meses más tarde, el Departamento de Estado declaró como grupos terroristas a Antifa Ost (Alemania), la Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional (Italia); Justicia Proletaria Armada (Grecia); y Autodefensa de la Clase Revolucionaria (Grecia) como Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT, por sus siglas en inglés).

No deja de resultar inquietante esta nueva táctica de la administración Trump, tanto para la tranquilidad interna de EUA como la del mundo entero. No olvidemos que el sistema legal estadounidense faculta al gobierno a tomar acciones extraterritoriales contra grupos terroristas que considere trasnacionales y que pudieran afectar su seguridad nacional, whatever that means. Por cierto, esa fue una de las razones para catalogar como terroristas a los grupos de narcotráfico.

Como quiera que se vea la iniciativa, deja un fuerte tufo de amenaza a la democracia estadounidense y del resto del mundo, empezando porque ningún grupo de extrema derecha ha sido considerado para investigación, como son los muy beligerantes neonazis. Para merecer el apelativo de terroristas, los grupos tendrían que estar envueltos en acciones violentas para derrocar los gobiernos establecidos, para sustituirlos por estructuras de corte comunista o colectivista. Y nada de eso se ve por ahora.

La afectación a la democracia estaría también en que la iniciativa supone la autorización para la vigilancia de ciudadanos simplemente por el hecho de pensar diferente, ya sea dentro o fuera de EUA.

Me temo que estamos viendo una fuerte pulsión autoritaria en el gobierno de Trump que todavía no sabemos hasta dónde llegará entrometerse en otros países. Y México queda muy cerca.

 + Con la colaboración de Upa Ruiz

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