Injerencia extranjera en las elecciones


Lamentablemente, con la aplanadora de MORENA, la iniciativa para sancionar la injerencia extranjera va a pasar. Solo le digo que sí es xenofóbica, antiliberal y antidemocrática
LIC. RICARDO MONREAL,
LÍDER DE MORENA,
CÁMARA DE DIPUTADOS:
Leí con atención el artículo aclaratorio que usted publicó el día de ayer en el periódico Milenio sobre la iniciativa que usted propuso para anular las elecciones en caso de que “se compruebe que existió injerencia extranjera durante el proceso, a favor de un candidato(a) o partido(s)”. Pues me quedé con más dudas y preocupaciones.
La injerencia la tipifica usted como “actos de presión política, económica, diplomática o mediática que tengan como finalidad alterar la voluntad popular y la vulneración del territorio nacional por tierra, agua, mar o espacio aéreo”. O sea, durante las elecciones, que nadie se atreva ni siquiera a vernos. Entiéndame, estoy en contra de la injerencia, pero depende de qué entienda uno por tal concepto y la definición que usted el da es muy, pero muy laxa.
La Ley Monreal, como ahora se le conoce, parece que MORENA se está curando en salud y anticipándose a que durante el período electoral a EUA se le ocurra salir con alguna acusación en contra de algún(os) candidato(s) guinda(s). Ni duda cabe que sería un buen calambre, pero razón de más para limpiar la casa morenista a la brevedad posible y postular aspirantes con una trayectoria “impecable”, como ya lo dijo la presidenta de su partido, Ariadna Montiel.
Pero vayamos por partes.
El estipular que el financiamiento extranjero es ilegal resulta redundante. Los candidatos solo pueden gastar lo que reciben del INE como prerrogativas, así que tal y como está la actual ley electoral eso ya está sancionado. Para qué insistir en el asunto.
Ahora supongamos que The New York Times publica un artículo crítico sobre la gestión de MORENA, mire que temas no le faltarán. Cuando esto ocurre, normalmente el artículo es traducido y comentado en medios nacionales, así que el hecho se desdobla en muchas posibilidades. ¿Considerarán que tal artículo al ser contrario a MORENA está haciendo apología por la oposición? ¿Tomarán el artículo como “una modalidad de intervención”? ¿Qué me dice de la libertad de expresión tan sagrada en EUA? ¿Sancionarán también al medio mexicano por “coludirse” con The New York Times?
Ahora nos falta saber quiénes serán los actores involucrados en el ejemplo arriba expuesto. Imagino que MORENA sería el principal interesado e interpondría una queja ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial; cabe recordar lo benevolente que este órgano ha sido con su partido, don Ricardo; la elección de Sinaloa en 2021 es la mejor muestra.
Pero hay algo más: ¿cómo va a evaluar el Tribunal si el mentado artículo es un factor “determinante”? Si fuera seria su propuesta, tendría que contemplar los instrumentos y procedimientos para evaluar el peso de la variable “determinante”. La manera más obvia para hacerlo sería una encuesta en la población presuntamente afectada para conocer, primero, si tuvieron conocimiento y/o leyeron el artículo; a aquellos que sí tuvieron conocimiento habría que preguntarles si el artículo cambió su intención de voto. Lo más probable es que solo una porción pequeña de los encuestados declarará que sí tuvo un peso determinante y esa porción habría que extrapolarla al tamaño real de la población total. Entonces y solo entonces se podría decir con verdad qué tanto influyó y si es suficiente para declarar nulos los comicios.
Ahora bien, en su artículo usted en automático supone que el beneficiario de la intromisión sería el candidato y/o partido opositor. Sí y no. Sí, si las críticas hacia MORENA tuvieran un efecto determinante beneficiarían a la oposición; no, porque la oposición no buscó esa intromisión y el candidato no tiene por qué pagar los platos rotos.
Así como está su iniciativa, en la esquina de los malvados injerencistas, además de los medios de comunicación, también podrían estar las organizaciones que estudian las democracias en el mundo, los think tanks de estudios políticos y hasta los observadores electorales internacionales.
Entre otras causales, su iniciativa habla de la intervención de gobiernos extranjeros. Ya ni la burla perdona, doctor Monreal. ¿Ya se le olvidó cuántas veces el entonces presidente López Obrador opinó sobre las candidaturas presidenciales latinoamericanas? Más todavía, hasta cuestionó los resultados como fue el caso de Bolivia. Pero vayámonos al caso extremo: imaginemos que Donald Trump emite algún comentario o algún post sobre las elecciones en México. Nuevamente, de eso a que el comentario modifique la intención de voto de la ciudadanía hay una gran trecho. Ahora bien, ¿usted de verdad cree que a EUA le va a importar la promulgación de esta ley y se va a detener?
Me queda una duda más. Siguiendo los ejemplos que aquí he expuesto, al ser críticas extensivas y no circunscritas a un estado o región, ¿se van a anular las elecciones federales? Me extraña, don Ricardo, que siendo usted doctor en Derecho no tuviera claro que la nulidad es una medida extrema al máximo. Una nulidad generalizada sería tremendamente desestabilizadora; ¿la iniciativa contempla la salida a esta posibilidad?
Lamentablemente, con la aplanadora de MORENA, la iniciativa para sancionar la injerencia extranjera va a pasar. Solo le digo que sí es xenofóbica, antiliberal y antidemocrática.
Con la colaboración de Upa Ruiz
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