¿El IMSS a huelga?


La situación del IMSS pinta mal, sobre todo con una dirigencia sindical rebasada y trabajadores hartos de aguantar. Ojalá me equivoque, porque la presión para el gobierno federal sería contundente
A LOS DERECHOHABIENTES DEL IMSS:
El Instituto Mexicano del Seguro Social está por cumplir 83 años. Inició en el lejano 1944, con cinco sanatorios arrendados y 107 empleados. Hoy en día cuenta con mil 500 Unidades de Medicina Familiar, 251 hospitales generales y 25 Unidades Médicas de Alta Especialidad, además de 511 mil empleados. Al año, el IMSS brinda 100 millones de consultas de medicina familiar y 32.8 de especialidad, por lo que es inimaginable que el IMSS vaya a huelga. Inimaginable, pero no imposible.
La última vez que los trabajadores estuvieron a punto de ir a huelga fue en 2003, cuando se paralizaron por un tiempo la negociaciones para la reestructuración del Régimen de Jubilaciones y Pensiones, pues el pasivo laboral era inabordable. Hoy en día las demandas de los trabajadores del IMSS son varias: abasto de medicamentos y suministros, incremento salarial, basificación de las plazas pendientes y desconocimiento del líder sindical Rafael Olivos Hernández.
En las marchas que han organizado a lo largo y ancho del país, los trabajadores exigen contar los elementos necesarios para desempeñar sus funciones; por un lado, la autoridad afirma que están al 94% de cumplimiento en el abasto, pero los trabajadores expresan lo contrario. Y algo debe haber de verdad en esto último, porque la autoridad del IMSS anunció una inspección a cada una de las instalaciones para tomar nota de sus carencias, sobre todo de medicamentos y equipos, dando prioridad a los requerimientos de pacientes trasplantados y oncológicos. Falta por precisar cuándo inicia la inspección y cuál es el plazo para satisfacer las carencias.
Lo que sí es un hecho es que el IMSS ha reconocido que ha tenido problemas de logística interna para la distribución (¡ya era hora!), a lo cual se suman las fallas que los propios laboratorios tienen para entregar en tiempo y forma los medicamentos e insumos contratados. La autoridad amenaza con cancelar los contratos de los laboratorios incumplidos, pero queda en duda si es la mejor solución, pues esto llevaría a nuevas licitaciones que tardan meses en resolverse; tal vez un esquema de multas sería más viable.
La cúpula sindical esperaba que la negociación salarial de este año sería tranquila, pero hete aquí que los empleados del IMSS han dado un giro. En los congresos Nacional y Extraordinario celebrados en septiembre, se votó un incremento de 8.55%, el cual incluye 3.9% a prestaciones, 1.75% de complemento al fondo de retiro y solo 2.9% al salario directo. Esto último es lo que ha dejado insatisfechos a los trabajadores porque el aumento real a su quincena está por debajo de la inflación. Además, reclaman que otros sectores -como los maestros- han recibido incrementos constantes y mucho mayores; agregaría yo que también buenas bolsas para las dirigencias sindicales de la CNTE.
Mañana día 14 habrá una nueva votación para la revisión salarial 2026-2027, mediante voto personal libre y secreto de los empleados, con el acompañamiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Si gana el “no”, la cúpula sindical tendrá que volver a la mesa de negociaciones con la dirección del IMSS, con el apoyo de SEGOB. El problema es la limitación de recursos de los que dispone la autoridad, pues aun cuando se ha incrementado el presupuesto 2027 para el IMSS en108 mil millones de pesos (+8.6%), este monto apenas repone las reducciones que sufrió durante los dos primeros años de la actual administración.
Un tema que queda en veremos es la actualización de profesiogramas, a fin de que, por ejemplo, una enfermera con especialidad en Nefrología u Oncología tenga la oportunidad de incrementar sus ingresos al establecerse condiciones específicas para el caso. En la misma situación se encuentra la demanda de basificación, pues hay trabajadores que siguen por honorarios desde que fueron contratados durante la pandemia. Ambas cosas significan más gasto y, como vemos, los dineros son escasos.
Mientras todo esto ocurre, el gobierno está terminando su proyecto de instalar consultorios básicos con medicamentos a fin de despresurizar a las Unidades Médico Familiares; ¿habrá recursos para ello? Lo que muy probablemente quede diferido para otros tiempos es el Sistema Universal de Salud, el cual implicaba que un enfermo pudiera acudir a atenderse en cualquier unidad del sector salud y luego las instituciones se compensaban mutuamente el gasto realizado. Expertos en finanzas ven cuesta arriba que se pueda integrar tal red precisamente por razones económicas.
Lo cierto es que México destina un billón 136 mil millones de pesos para el gasto en salud, equivalentes a 2.9 puntos del PIB, cuando lo recomendable para dar verdadera satisfacción es de 6% del PIB, según recomendaciones de la OCDE. Pero qué tal el subsidio para las megaobras fallidas…
La situación del IMSS pinta mal, sobre todo con una dirigencia sindical rebasada y trabajadores hartos de aguantar. Ojalá me equivoque, porque la presión para el gobierno federal sería contundente.
P.D. Luctuosa: Un abrazo solidario a la familia del muy estimado columnista Francisco Garfias, todo un ejemplo de profesionalismo y bonhomía.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
Nueva cuenta en X: upa_ruiz
X: @Lmendivil2015