México y la derrota de Trump


Así las cosas, no es que me quiera ganar el pesimismo, pero un Trump derrotado cualquier día vuelve agarrar a México de piñata. Políticos mexicanos: abróchense el cinturón de seguridad
LIC. HIGINIO MARTÍNEZ MIRANDA,
PRESIDENTE DE LA MESA DIRECTIVA,
SENADO DE LA REPÚBLICA:
A la hora de escribir estas líneas continúa el conteo de votos en ambas Cámaras del Congreso de EUA, pero aun si los republicanos ganaran todos los puestos legislativos pendientes, no les alcanzarían para revertir el triunfo mayoritario de los demócratas. La realidad rebasó el escenario más optimista que los demócratas avizoraban, pues han conquistado 54 escaños senatoriales de 100, así como 237 asientos congresistas de 435, quedando todavía 51 por resolver.
“No podemos dejar que olviden que hicimos un trabajo excelente”, repitió una y otra vez el presidente Donald Trump durante sus giras de proselitismo. Ahora, tanto él como el vicepresidente J. D. Vance culpan a la guerra contra Irán del descalabro sufrido, pero un análisis más a detalle indica que se dio corrimiento hacia la izquierda de los condados mayoritariamente hispanos y de bajos ingresos motivados principalmente por la inflación y el alto costo de la vida (The Washington Post, 4/11/2026).
La segunda sorpresa de las elecciones de medio término ha sido la aceptación de la derrota por parte de Trump, habida cuenta del conflicto que causó con la toma del Capitolio en 2020. Hasta conciliador se mostró en las entrevistas con medios; sin embargo… Con míster Donald siempre hay un sin embargo.
Trump ya trajo a colación el derecho de veto que tiene sobre las leyes e iniciativas que sean aprobadas por el Congreso; hasta lució una gorra roja son la leyenda “Veto”. “Me envían propuestas descabelladas y las veto. Después de un par de meses de vetos, se preguntarán: ‘¿Cómo podemos lograrlo?’ Y trabajamos juntos”.
Ha trascendido que los demócratas están trabajando en dos estrategias políticas. Por un lado, investigar a Trump y a su familia por presuntos casos de corrupción; por el otro, un paquete de iniciativas legislativas para los primeros 100 días del nuevo Congreso que arranca en enero de 2027. “Uno: tenemos que bajar los precios de la alimentación y la gasolina. Dos: tenemos que conseguir que la asistencia sanitaria sea asequible para todos. Y, en tercer lugar, exigiremos responsabilidades a los corruptos que han sometido al pueblo estadounidense a unos niveles de corrupción sin precedentes”, dijo recientemente Hakeem Jeffries, el líder de los demócratas en la Cámara Baja. Esos planes incluyen la anulación de algunos de los aranceles impuestos a diestra y siniestra por míster Donald y que, al final de la cadena, provocó el alza de precios.
En materia de política exterior de EUA, que es lo que nos interesa, el Congreso revisará con lupa las partidas presupuestales destinadas a operaciones militares, además de exigir un alto al fuego inmediato en la guerra de Irán. En cuanto a América Latina, el Congreso evaluará que los programas de cooperación militar y créditos bilaterales se otorguen bajo el estricto cumplimiento de respeto a los derechos humanos y el combate al cambio climático.
Hay un tema que comparten tanto republicanos como demócratas: China. Cada yuan que el gigante de Oriente invierta en Latinoamérica será visto como un factor de riesgo y son muchas las inversiones en infraestructura que ya tiene en la región, además de un abanico de relaciones comerciales, empezando por el BRIC.
Un Trump derrotado no son buenas noticias para México; dolido en su ego, las reacciones impredecibles serían más probables. Se espera que busque recuperar algo de aprobación enfocándose mucho más en seguridad y combate al narcotráfico, temas que son altamente rentables entre la población estadounidense y que también son de interés para los demócratas. Así que no deberá sorprendernos que incremente su retórica hostil hacia la migración y la idea de que México está controlado por los cárteles.
Por lo que hace al T-MEC, se esperaría que el Congreso endurezca las exigencias regulatorias, como el cumplimiento de las normas laborales, de los estándares ambientales y de las reglas de origen; en este último caso para frenar la triangulación de los insumos chinos. Del lado amable tendríamos la posibilidad -y solo es una posibilidad- de que Trump modere su política arancelaria.
Dentro de este panorama, la única buena noticia es que los cuatro estados fronterizos con México estarán pintados de azul; California, Arizona, Nuevo México y Texas, tendrán gobernadores del Partido Demócrata. Como usted recordará, don Higinio, el gobernador saliente de Texas, Greg Abbot, es un antiinmigrante rabioso, mientras que la gobernadora entrante, Gina Hinojosa, se ha manifestado en contra de los excesos y las redadas violentas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). No es que vayan a abrir sus fronteras, pero sí se puede esperar un trato más humano.
Así las cosas, no es que me quiera ganar el pesimismo, pero un Trump derrotado cualquier día vuelve agarrar a México de piñata. Políticos mexicanos: abróchense el cinturón de seguridad.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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