INE: dos pasos para atrás


Todas estas fallas ponen una duda más en la forma en que se desarrollarán las campañas y los comicios. Solo cabe recordar que el día de la elección, la gobernabilidad del país depende de las decisiones que hoy tome el INE
LIC. GUADALUPE TADDEI,
CONSEJERA PRESIDENTA,
INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL:
+ Pero qué necesidad,
para qué tanto problema.
Canción popular
No salgo de mi asombro por las últimas resoluciones del Consejo General del INE, dominado por filomorenistas. Ya ni disimulan tantito, caray.
Como usted debe saber, los candados de la ley y de los reglamentos electorales están basados en la desconfianza hacia el comportamiento de los partidos y los actores políticos durante las elecciones. Razones no faltan. Todos los partidos buscan la manera de sacarle la vuelta a la normatividad, de exceder los topes de campaña y encubrirlo, así como la compra del voto.
Por lo anterior, siempre pensé que con una ley electoral y reglamentos tan puntillosos, la posibilidad de fraude estaba antes de llegar a la casilla; las disposiciones y los lineamientos de la forma en que debe operar una casilla hacen muy difícil el fraude, pues los funcionarios de casilla son ciudadanos y éstos se desempeñan a la vista de los representantes de todos los partidos. Claro, siempre existe la posibilidad de que gente armada llegue a tomar por la fuerza una casilla y ahí sí ni para dónde hacerse.
Como sea, ahora el INE quiere ponerse muy laxo.
No hay excusa que valga para justificar que la mayoría del Consejo haya rechazado la propuesta de la consejera Frida Gómez que disponía que se verificara que los aspirantes a observadores electorales no fueran dispersores de los programas sociales. Ahora se abre la puerta para que los Servidores de la Nación se registren como observadores durante las elecciones y estamos hablando de por lo menos 30 mil personas que irían a cuidar los intereses de la 4T.
Por si lo anterior fuera poco, trascendió en medios lo muy enojada que se puso usted en su debate con Marco Baños, exconsejero electoral y ahora representante del nuevo partido SOMOS. La discusión giró en torno a lo que coloquialmente se conoce como boletas planchadas, esto es, boletas que supuestamente fueron introducidas a la urna sin haberse doblado.
Pareciera un detalle menor, pero el tamaño de la ranura de la urna no permite que se introduzca una boleta sin haber sido doblada; resulta que la boleta mide 20 por 28 cm, mientras que la ranura mide apenas 12 cm. De lo anterior se infiere que una boleta planchada es sumada subrepticiamente al paquete donde se agrupan los votos emitidos y que son los que se cuentan.
Cuando los consejeros opuestos a la laxitud afirmaron que se estaba dando lugar a la posibilidad de fraude, usted se amuinó y afirmó que no estaban siendo omisos en su respondabilidad; sostuvo que las facultades de los Consejos Distritales es declarar la validez de una elección “y no de los votos”. Caray, me pregunto de qué se tratan las elecciones si no es de los votos. Desde luego hay muchos otros elementos que constituyen una elección, pero ninguno es más importante que el sufragio legal y legítimo. Y mandó usted a Baños a ganar votos en territorio.
Pero eso no es todo, doña Guadalupe. Mientras en el Consejo que usted preside se tienen discusiones kafkianas, se ha dejado de lado un tema de la mayor relevancia: las criptomonedas en las campañas. Pese a que la consejera Carla Humphrey llamó la atención sobre el particular desde hace un año, nada se hizo al respecto y el caso es que el ecosistema financiero con el cual trabaja el INE es obsoleto porque solo considera las aportaciones mediante el sistema bancario tradicional. Y mire que si alguien sabe de criptomonedas es doña Carla, pues no en balde se desempeñó en la Unidad de Inteligencia Financiera.
En agosto de 2025, Humphrey propuso al Consejo que el INE regulara la prohibición de aportaciones mediante activos virtuales, dado que existen muchas maneras de violar el límite máximo y también sin que se pueda rastrear al donante original. Supongamos que alguien quiere aportar el equivalente a 10 millones de pesos en criptomonedas; como ese monto rebasa lo permitido por ley, el donante puede recurrir al smurfing, es decir, pulverizar la donación en micro transacciones y enviar las criptomonedas a una cartera digital. Lógicamente, en este tipo de operaciones se pierde la trazabilidad.
Pero también fue más allá al proponer que se prohíban las aportaciones mediante terminales punto de venta, sistema de pago móvil y otros mecanismos electrónicos de transacción en tiempo real si no permiten la identificación de las cuentas de origen, destino y quiénes son los titulares.
Como es de suponer, si no se toman las medidas correspondientes crecerán las probabilidades de que se rebasen los topes de campaña sin que los mecanismos tradicionales de fiscalización lo puedan detectar; pero más peligroso todavía es que se facilita la intromisión de dinero del crimen organizado.
Todas estas fallas ponen una duda más en la forma en que se desarrollarán las campañas y los comicios. Solo cabe recordar que el día de la elección, la gobernabilidad del país depende de las decisiones que hoy tome el INE.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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