Crisis en el oro verde

Crisis en el oro verde

Por cierto, no entiendo por qué no se ha detenido a Juan José Farías Álvarez, alias El Abuelo, quien a través de Cárteles Unidos tiene años extorsionando a los agricultores de Michoacán. Como que ya es hora, digo

LIC. ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA,
GOBERNADOR CONSTITUCIONAL
DE MICHOACÁN:

Extorsionar: coaccionar, chantajear.
Diccionario de la Real Academia

Imagino que debe estar usted con “el Jesús en la boca” ante la decisión del gobierno de EUA de ordenar a sus Oficiales Regulatorios del Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) que suspendieran sus actividades de certificación de los embarques de aguacate, debido a “amenazas contra intereses de EUA”.

Las cosechas y los embarques ya están listos y el aguacate no espera; al ser un perecedero delicado corre el riesgo de echarse a perder. De hecho, los Oficiales Regulatorios están para facilitar el ingreso del cargamentos de aguacate en las aduanas y evitar que se pasen de madurez.

Y lo que está en juego es mucho dinero. Tan solo el año pasado, las exportaciones de aguacate alcanzaron cuatro mil millones de dólares y este año pinta mejor, pues durante el primer cuatrimestre se vendió a EUA 501 mil 824 toneladas, 35% más que el mismo periodo de 2025. Hablamos también de 200 mil empleos directos e indirectos y de la cuarta exportación agrícola más importante del país. Por algo le llaman el “oro verde”.

La reacción del gobierno estadounidense obedece a los narco bloqueos y acciones violentas derivadas de detenciones de Ramón Ángel Álvarez, el R1, por su presunta autoría intelectual en el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, así como de Alfonso Fernández Magallón, jefe del Cártel de Los Reyes. Lo cierto es que Michoacán rara vez tiene paz desde hace muchos años.

Un par de décadas atrás, Michoacán -junto con Guerrero- era una zona codiciada por los narcos para la producción de heroína, pero con el surgimiento de las drogas sintéticas el precio de este estupefaciente se vino abajo. Lo anterior llevó a la delincuencia organizada, particularmente la Familia Michoacana y los Caballeros Templarios, a buscar alternativas de ingreso y qué mejor cobrar derecho de piso a los productores y transportistas de aguacate, cultivo que poco a poco estaba conquistando el mercado estadounidense y europeo.

Como usted sabe, en 2013 se organizaron las autodefensas para la protección de los agricultores; algunos de sus miembros prevalecieron en el lado correcto, pero otros se aliaron o se convirtieron en delincuentes. Hoy en día los principales grupos delincuenciales que hostigan a los aguacateros -y a lo limoneros- son el Cártel Jalisco Nueva Generación, La Quiringa, la nueva Familia Michoacana y Cárteles Unidos.

El crimen organizado tiene muy bien armado el numerito, pues exigen dinero en cada paso de la cadena de producción y distribución, esto es, cobran a los productores, ya sea por hectárea o por kilos cosechados; cobran a los empacadores por caja; y cobran a los transportistas un determinado peaje para que no tengan problemas para circular.

Y son avariciosos los malandros, pues también “ayudan” a expandir el negocio. Se apropian violentamente de terrenos privados o bien, deforestan alguna zona boscosa para dedicarla al cultivo del aguacate. Una vez “limpiada” el área, solicitan el cambio de la vocación del suelo y es aquí donde entran en connivencia con funcionarios estatales. Mucho ojo, señor gobernador.

Con estas conductas ilegales, no dude que pronto tendrán problemas para exportar a la Unión Europea porque una de las políticas públicas de aquellos lares establece que debe “garantizarse que todos los bienes importados en el marco del Acuerdo Global UE-

México renegociado no sean producidos directa o indirectamente por actores ilegales” (InsightCrime, marzo 2026).

Los productores no la tienen nada fácil porque siempre se ven obligados a pagar algún tipo de protección, ya sea a los cárteles o las autodefensas, cuyo costo ya está contemplado en el plan de negocios. Los únicos que les dan un respiro son los militares cuando están distribuidos a lo largo de la cadena de producción, esto es, proteger con operativos a las huertas, los centros de cosecha y las empacadoras; luego a los inspectores de la USDA -que hoy nos ocupa- para garantizar el libre tránsito y la integridad del personal; luego en los puntos de revisión fitosanitaria en las estaciones del SENASICA; para terminar vigilando las vías de comunicación para que no haya robo a camiones o bloqueos.

Así pues, los mil 557 efectivos que de urgencia envió la SEDENA el día de ayer a Michoacán tendrán mucho qué hacer.

Por cierto, no entiendo por qué no se ha detenido a Juan José Farías Álvarez, alias El Abuelo, quien a través de Cárteles Unidos tiene años extorsionando a los agricultores de Michoacán. Como que ya es hora, digo.

Con la colaboración de Upa Ruiz
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