El Mayo: fin y principio de una era

El Mayo fin y principio de una era

Hoy el Cártel de Sinaloa vive un cisma que ha cobrado muchas muertes. Pero como lo vaticinó El Mayo, ya tiene sucesor y sigue operando en el mundo de las drogas mientras haya corrupción

LIC. OMAR GARCÍA HARFUCH,
SECRETARIO DE SEGURIDAD Y
PROTECCIÓN CIUDADANA:

El lunes pasado, Ismael “El Mayo” Zambada recibió su sentencia de cadena perpetua dictada por el juez Brian Kogan, en la Corte Federal del Distrito de Nueva York, poniendo fin a 40 años de carrera delincuencial.

En sus años mozos, Zambada trabajaba como campesino y para los años 80 del siglo pasado, se unió al entonces poderoso Cártel de Juárez; a la muerte del líder Amado Carrillo, decide formar su propia organización, aprovechando el declive del Cártel de Tijuana, la posibilidad de controlar las rutas de Sonora y Baja California, y la alianza que creó con Joaquín “El Chapo” Guzmán. Un rol relevante en esta época lo jugó también Juan José de Jesús Esparragoza, (a) el Azul.

El éxito de la organización creada en los 90, ahora conocido como el Cártel de Sinaloa, se logró con una gran cantidad de balas, muertos y pérdidas personales para El Mayo. En la década pasada, arrestaron a su hermano, a dos de sus hijos y a un sobrino; estamos hablando de, respectivamente, Jesús “El Rey” Zambada, Ismael Zambada Imperial (a) El Mayito Gordo, Vicente Zambada Niebla (a) El Vicentillo, y Serafín Zambada Ortiz. Asimismo, hace ocho años El Mayo sufrió un atentado, presuntamente orquestado por Dámaso López Núñez (a) El Licenciado, quien poco después fue arrestado.

El liderazgo de una organización delincuencial no es fácil ni gratis, sobre todo considerando que cuando El Mayo se iniciaba había menos de 10 cárteles y hoy en día hay innumerables grupos que, además, han diversificado su campo de acción, ya sea a nivel estatal o regional. Ya no solo son las drogas…

A la muerte -se dice que por causas naturales- de El Azul y con las dos detenciones de El Chapo, Zambada se queda a cargo del negocio. Cabe señalar que hace todo lo posible para que Guzmán escape de las prisiones de alta seguridad donde fue recluido. Su área natural de operación es lo que se conoce como el Triángulo Dorado, zona en la Sinaloa, Durango y Chihuahua.

El Cártel de Sinaloa logró un gran éxito con el trasiego de cocaína, metanfetaminas y, más recientemente, el célebre fentanilo. Agencias estadounidenses estiman que sus ingresos anuales rondan entre los 10 mil y los 20 mil millones de dólares al año.

Celebérrima fue la entrevista que El Mayo concedió a Julio Scherer para la revista Proceso (febrero, 2010), donde le cuenta de sus vínculos familiares: esposa, cinco compañeras, 15 nietos y un bisnieto, hasta entonces.

En dicha entrevista expresó cierta nostalgia por los capos de la vieja escuela, como Félix Gallardo, al tiempo de que hizo un lúgubre pronóstico: “‘Me fusilan y estalla la euforia, pero al cabo de los días, se sabrá que nada cambió’. El problema con el narco es que envuelve a millones de personas, ¿Cómo dominarlos?” No importa cuántos narcos sean detenidos, ‘sus reemplazos ya andan por ahí’”.

Desde su punto de vista, el narcotráfico no se iba a detener porque contaba con la corrupción. No le faltaba razón.
No deja de llamar la atención que Joaquín Guzmán López no obtendrá ningún beneficio por haber secuestrado a El Mayo, según afirmó el fiscal del Distrito de Nueva York, Joseph Nocella, bajo la premisa de que tal secuestro constituye un delito más. Suena poco verosímil, pero en fin. No obstante, eso no quiere decir que El Chapito no reciba beneficios en su calidad de cooperante.

En la acusación armada por la Fiscalía del Distrito Este de Nueva York se acusa a Zambada de participar de manera continua en una empresa criminal y 85 delitos subyacentes, como el uso sistemático de la violencia y ordenar asesinatos, torturas, secuestros y sobornos. También señaló a El Mayo como “pionero en el uso de nuevas técnicas en la distribución de droga, incluyendo el uso de trenes y túneles a través de la frontera de México y EUA”, además de utilizar vuelos encubiertos donde se transportaban hasta mil kilos de cocaína cada vez. De todos los cargos aceptó la culpabilidad.

“No fui a juicio porque no quería negar la verdad,” dijo El Mayo al leer una declaración escrita durante la audiencia ante el juez Kogan.

Más adelante expresó que “la violencia debe acabar en México y en cualquier otro lugar. Se pierden demasiadas vidas, se destruyen demasiadas familias y demasiados jóvenes quedan atrapados en un ciclo que sólo conduce a la cárcel o a la muerte.” No le falta razón.

Para tranquilidad de varios, Zambada no ha llegado a ningún acuerdo para ser cooperante con las autoridades estadounidenses, o por lo menos eso es lo que dice su abogado Frank Pérez.

Hoy el Cártel de Sinaloa vive un cisma que ha cobrado muchas muertes. Pero como lo vaticinó El Mayo, ya tiene sucesor y sigue operando en el mundo de las drogas mientras haya corrupción.

+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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