La honestidad de Morena


Si MORENA pretende hacer de la ética un mandato, pues puede empezar por limpiar su propia organización
LIC. ARIADANA MONTIEL,
PRESIDENTA,
MOVIMIENTO DE REGENERACIÓN NACIONAL:
+ Ética: conjunto de normas
morales que rigen la conducta
de una persona.
Diccionario de la Real Academia
“La honestidad es un mandato ético que no admite excepciones”, sentenció usted el pasado domingo durante el VIII Congreso Nacional de MORENA y el 100 por ciento de los mexicanos coincidirían con usted, porque esperan que las élites políticas se conduzcan con probidad.
Por ello atraigo su atención sobre un asunto que está pendiente dentro del partido que ahora dirige. Me refiero a la extraña compra venta que ha venido realizando sobre el edificio donde MORENA tiene su sede, en la calle de Liverpool #3, colonia Juárez de esta ciudad. De acuerdo con una investigación realizada por Mexicanos contra la Corrupción, el edificio fue adquirido en enero de 2020 por 75 millones de pesos. “Sin embargo,” reza la investigación, “en 2015 ese mismo edificio había sido vendido a un fideicomiso constituido en CIBanco por personajes de MORENA a un precio significativamente menor: 16 millones de pesos”.
No se ha dado a conocer quiénes fueron las personas que constituyeron el fideicomiso para comprar a un precio razonable el edificio, como tampoco quiénes se presumiblemente se beneficiaron de cuadruplicar su precio. Porque, con otra doña Ariadna, según los reportes de transparencia del propio partido el mentado edificio tiene un valor de 48.7 millones de pesos. O sea, salen bailando 26 millones de pesos. Como que no cuadra, así que me explico.
Como decía, cuatro personajes morenistas constituyeron un fideicomiso. Éste es un instrumento legal a través del cual una persona física o moral le entrega bienes o recursos a una institución fiduciaria, la cual generalmente es un banco para que los administre conforme a un contrato y fin específico. De esta manera hay una separación formal entre quienes aportan los dineros, quienes los administran y quienes reciben los beneficios, lo cual permite oscurecer el rastreo del dinero y las propiedades.
“El 30 de noviembre de 2015, se formalizó ante la Notaría 105 de Naucalpan la constitución del ‘Fideicomiso Irrevocable de Administración CIB/2420’, donde CIBanco, S.A., Institución de Banca Múltiple fungió como fiduciario con el objeto de ‘recibir, mantener, conservar, administrar, invertir y disponer de la propiedad de bienes y derechos’. Lo extraño es que esas cuatro personas fueron fideicomitentes y fideicomisarios a la vez, es decir, aportaron recursos al fideicomiso y también se definieron como sus beneficiarios. A los cuantos días, CIBanco adquiere el edificio por un monto de 16 millones de pesos; es decir, el inmueble se vuelve propiedad del fideicomiso.
Cinco años más tarde, MORENA adquiere el edificio al multicitado fideicomiso y, milagrosamente, el inmueble fue valuado en 73.5 millones; o sea, casi cuadruplicó su valor. Este último contrato fue firmado por la entonces secretaria general de MORENA y actualmente senadora, Yeidckol Polevnsky, y por Joel Frías Zea, entonces apoderado de MORENA y actualmente Director General de Recursos Materiales de la Oficina de la Presidencia. Para mayor interés en este asunto, estos funcionarios partidistas pagaron un precio por encima del avalúo al erogar 75 millones de pesos más IVA. Y por si lo anterior fuera poco, se celebró un contrato millonario para la remodelación del inmueble.
Para junio de 2020, Polevnsky ya había dejado la cúpula partidista, en medio de muchas críticas. La nueva dirigencia realizó una auditoría interna sobre estos y otros gastos. Lo curioso es que el diferendo “terminó con un convenio privado firmado entre las partes, sin una resolución de fondo que despejara por completo las dudas sobre quién se benefició con esas operaciones, por qué se compraron esos inmuebles, en esas condiciones y a esos precios”.
Por supuesto, todos estos hechos llamaron la atención. El PRD presentó una queja ante el INE para que investigara los malos manejos de los dineros provenientes de las prerrogativas, no solo con respecto al edificio sede, sino también otros dos inmuebles adquiridos. Sí esas prerrogativas que ahora quieren reducir. La queja perredista tuvo triste destino, porque el Consejo General del INE solo la revisó por encimita y no vio ningún problema en el contrato de adquisición; el Consejo no se tomó la molestia de revisar en cuánto lo había adquirido el fideicomiso. Y luego dicen que el INE no está colonizado.
La trama se enreda todavía un poco más, pues los años de 2020 a 2023 MORENA reportó en la Plataforma Nacional de Transparencia que el edificio de Liverpool #2 valía 73 millones. De un de repente, para 2024 bajó la estimación a 48.7 millones de pesos y así la mantiene. ¿Cómo le hicieron para primero cuadruplicar el precio y luego para devaluarlo? Es un misterio. Como también sigue siendo un misterio quiénes eran esas cuatro personas que firmaron el fideicomiso, del cual eran también beneficiarias.
Si MORENA pretende hacer de la ética un mandato, pues puede empezar por limpiar su propia organización.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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