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Parece que las diferencias entre Marcelo y Claudia son de verdad y puede haber sorpresas

Miguel A. Rocha Valencia


Todos saben cuál es la favorita del rey, a sus pies están no sólo la cercanía con el ganso sino todos los recursos posibles incluyendo los de la impunidad que purifica los pecados hasta del peor de los rufianes y no es que diga que los hermanos Pío y Martín lo sean como tampoco los hijos mayores del machuchón o la prima o Esquer o Ana Gabriela o cualquiera de aquéllos a quienes se les han descubierto chanchuyos, donde destaca sobradamente Don Ignacio Ovalle Fernández y los 15 mil millones de Segalmex.
Se trata en todo caso de saber que la memoria colectiva no olvida a pesar de que le digan que las corcholatas son impolutas y que sin una de ellas al frente del país, este se iría otros seis años por el caño de la corrupción, violencia, malgasto de dinero, pelitos y venganzas, así como la pérdida de una de las mejores oportunidades de un presidente de la República para subir de nivel económico, social y seguridad a México.
Porque esa memoria colectiva no olvida y a la hora de tachar la boleta electoral puede dar un revés a las aspiraciones de quienes ya se sienten amarrados y acompañados por unas comparsas que sólo servirán para legitimar la encuesta que les entregará la estafeta de la 4T.
Sin embargo y más allá de las encuestas donde mucha gente contesta para cuidar en público lo que le regalan, está la percepción de hechos que ligan a los dos contendientes principales: Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum: ambos, jefes de gobierno de la Ciudad de México con una gran cantidad de pecados que ahí están e involucran vidas, drogas y seguridad, así como alguno que otro “descalabro” al presupuesto público.
En esas encuestas, la favorita del ganso lleva la delantera gracias a que casi casi el encuestador principal le ha alzado la mano varias veces o bien la apapacha en público mientras que al otro hasta regaños le han caído.
NO olvidemos que en una encuesta así, Ebrard cedió a sus aspiraciones presidenciales de aquellos momentos, el mesías tropical estaba seguro que ganaría. En esos tiempos se consideraba que ambos tenían como padrino al mismo personaje, ese que repartió dinero a manos llenas y sostuvo el movimiento del tabasqueño muchos años.
Hoy los tiempos son otros, en realidad Marcelo Ebrard no se siente menor que el caudillo de Macuspana y está dispuesto a enfrentar los fantasmas que tarde o temprano le saldrán, por dónde y de parte de quien, incluyendo alguno que otro personaje que ya fueron reclutados.
Porque, de hecho, quien tiene estructuras mejor construidas es Marcelo en tanto que Claudia depende en mucho de lo que ordenen de Palacio Nacional le entreguen desde gobernadores hasta “todos”, porque la obediencia sigue igual, ciega.
Se trata de algo así como un derecho de prelación que si le tocaría al hacedor de la maltratada y sin terminar de reparar Línea 12 del Metro, que está o estaba tal mal hecho que en el cierre aprovecharon para corregirle una serie de errores y faltantes en la parte subterránea que así quedaron por las prisas y cortedad presupuestal.
Ahí se van a encontrar ambos, aunque no son sus únicos pecados. Marcelo se defendió y aunque obedeció y soportó en silencio los reclamos, no se mimetizó, mantuvo su personalidad al contrario de su competidora quien por cierto ya se dice “candidata”. Abandonó lo suyo para someterse y calcar el discurso del amo lo cual la llevó a cometer pecados que le van a saltar.
La diferencia estriba en quién se atreve a ventilarlos públicamente para no ser tomado por sorpresa y así tener los argumentos bien trabajados para disculparlos o justificarlos. En ese sentido, Marcelo se antoja como el más vulnerable, pero también como quien tiene mejor estructura política, no necesitaron cambiarle el rostro ni colocarte una cara de cartón con una sonrisa que a nadie convence, se abrió de capa con clases medias, investigadores, empresarios nacionales y extranjeros y amplió sus horizontes internacionales.
NO radicalizó su discurso y la verdad es el más preparado de todas las dos corcholatas que tan en serio van que ya empezaron los golpes y saldrán más.
Claro aun falta ver que dice la oposición donde Xóchitl no tiene la envergadura de otros aspirantes porque no todo es golpes, groserías y ataques, Hace falta de un proyecto y en la coalición, hay buenos gallos, a ver cuándo lo deciden.

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